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Cinco lecciones espirituales sobre el miedo

Centro de Kabbalah
Enero 8, 2018

La vida puede ser aterradora. Si sintonizamos cualquier noticiero, recordaremos todas las cosas que nos han enseñado a temer: asaltos, accidentes automovilísticos, terroristas. Es fácil dejar que el miedo nos controle, incluso de maneras de las que no estamos conscientes.

“Todos tenemos miedos sanos y miedos nocivos”.

Todos tenemos miedos sanos y miedos nocivos. Los miedos sanos nos mantienen a salvo; los usamos para percibir y evitar situaciones peligrosas. Por otro lado, nuestros miedos nocivos nos impiden crecer y pueden causar caos en nuestra vida. Quizá tengamos miedo del fracaso, la crítica, el compromiso o el abandono. Hay temores que no están basados en la lógica. Pueden conducirnos a herir a otras personas o a nosotros mismos, ya sea física, emocional o espiritualmente. Mientras alberguemos estos miedos nocivos, nuestro crecimiento espiritual será limitado.

He aquí cinco lecciones importantes que pueden ayudarnos a transformar el temor en crecimiento:

1. El temor está relacionado con el ego.

A menudo escuchamos que un ego agrandado nos hace pensar que somos superiores a los demás, pero nuestro ego también es responsable por hacernos sentir mal con nosotros mismos. Nuestro ego nos hace creer que sabemos lo que es mejor para nosotros. Nos hace pensar que sabemos cuánto dinero debemos tener, con quién debemos tener una relación, con quiénes deberíamos trabajar o cómo deberíamos lucir.

Cuando nos apegamos demasiado a estas nociones, comenzamos a preocuparnos por no estar viviendo conforme a ellas. Quizá comencemos a creer que no somos suficientemente buenos, que no valemos nada, que nunca lograremos nada o que no merecemos las cosas que tenemos. Reconocer que estas ideas provienen de nuestro ego puede ayudarnos a desprendernos de estos pensamientos y comenzar a escuchar lo que el Creador nos tiene reservado. ¡Recuerda que el Creador sabe mucho más que nosotros!

2. El miedo es falta de certeza en el Creador.

Poner toda nuestra fe y confianza en el Creador significa que creemos que Él busca nuestro beneficio, incluso cuando no podemos verlo todo el tiempo. El Creador es una fuente infinita de compartir y desea que recibamos toda la plenitud del mundo. Cuando comenzamos a dudar del Creador, el miedo se instila en nosotros. Empezamos a dudar que el Creador realmente sepa lo que es mejor o que nos esté poniendo en situaciones difíciles por nuestro propio bien. Pero cuanto más confiemos en el Creador y tengamos certeza en Su plan, menos lugar hay para el miedo.

3. Estás exactamente donde debes estar.

Los kabbalistas ancestrales enseñan que todo en nuestra vida está diseñado para acercarnos al Creador. Esto incluye todas las bendiciones y los desafíos (que en realidad son solo bendiciones ocultas). Los obstáculos que enfrentamos y las experiencias por las que pasamos tienen la capacidad de transformarnos de las maneras más profundas. Cuando reconocemos esto, entendemos que no hay nada que temer.

4. El miedo es una ilusión.

Solemos clasificar nuestras experiencias como buenas o malas, negras o blancas. Pero a ojos del Creador, lo único que es negativo es cuando nos apartamos de Él. Cuando percibimos las cosas en nuestra vida como negativas, no logramos ver la mano del Creador en todo lo que nos rodea. Tenemos miedo de las cosas que consideramos como “malas” sin reconocer que la manera en la que vemos el mundo no es como lo ve el Creador.

Se requiere el trabajo de toda una vida, pero cuanto más intentemos ver todas las cosas en nuestra vida como un entrenamiento necesario para nuestra alma, más podremos destruir la ilusión de la negatividad que nos hace tener miedo. Esto nos acerca al Creador, ¡lo cual es la mayor bendición que hay!

5. Tus miedos no son quien eres realmente.

Aunque reconozcamos que nuestros miedos son nocivos e ilógicos a veces, se pueden arraigar tanto en nuestro interior que creemos que son parte de nuestra estructura inherente. Pero los kabbalistas enseñan que, en nuestra naturaleza, estamos hechos de la esencia del Creador. Esto significa que nuestra alma quiere que nos convirtamos en seres de compartir incondicional, en perfecta armonía con el Creador. Cuando entregamos energía a nuestros miedos, nos apartamos del Creador y de nuestro verdadero ser. Nuestros miedos no nos definen. No son quienes somos. Nuestra alma es un ser dador puro y poderoso, tan perfecto como el Creador. Cuanto más entendamos esto, más podremos eliminar las capas que nos separan del Creador.

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Transformar nuestro temor no es tarea fácil, pero comienza con entender la naturaleza del miedo. Saber que el miedo nos separa de la Luz del Creador nos permite reevaluar nuestras intenciones. Nos permite preguntarnos cada día: “¿Estoy permitiendo que el miedo me controle o estoy comprometido a desarrollar mi relación con el Creador? ¿Estoy dispuesto a hacer el trabajo necesario para transformar mi miedo?”.

Con conocimiento, intención y motivación, podemos ir a la batalla contra nuestro miedo y desarrollar una conexión fuerte y duradera con el Creador. Tal como dijo Franklin D. Roosevelt: “Lo único a lo que hay que temer es al miedo mismo”.