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Toda la negatividad se convierte en Luz

Michael Berg
Septiembre 30, 2020
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Rav Áshlag escribe sobre la conciencia de un nivel llamado Teshuvá MeAhavá, es decir, una persona que cambia gracias al amor. Es un nivel en el que la persona no se transforma por miedo a las consecuencias de sus acciones, sino por la enorme cantidad de amor y entusiasmo que siente hacia su potencial de revelar la Luz del Creador en este mundo. Ese un regalo que podemos recibir en Sucot: el regalo de ser capaces de llegar al nivel llamado Teshuvá MeAhavá, un nivel en el que hasta las acciones negativas que hicimos a propósito se convierten en un faro de Luz para nosotros.

A través de esto también podemos alegrarnos por cada dolor que vivimos, porque sabemos que de no ser por el dolor y la duda que tuvimos el año pasado, no habríamos actuado de manera negativa. Y si no hubiésemos actuado de manera negativa, entonces, en Sucot, no tendríamos toda esa Luz proveniente de las acciones transformadas. Ya que todo dolor, duda y falta de conciencia que tuvimos es lo que nos permitió comportarnos de manera negativa. Y en Sucot, estamos emocionados, agradecidos y alegres por ellas, porque en Sucot se convierten en Luz. En Sucot transformamos cada dolor e incomodidad que tuvimos este año. Todo el dolor que tuvimos en este año y todas las acciones negativas que realizamos pueden ser transformadas en una Luz eterna que brillará para nosotros perpetuamente.

¿Puede haber una mayor alegría que eso? Piénsalo… Nos alegramos cuando realizamos una acción positiva y recibimos Luz. Pero no hay felicidad más grande que poder tomar todas las acciones negativas que realizamos el año pasado y convertirlas en una enorme cantidad de Luz que brillará sobre nosotros para siempre. Ese es el secreto de la alegría y el regalo de Sucot. Y Rav Áshlag nos dice que todo dolor que vivimos este año será transformado en gran alegría, y toda negatividad será una enorme fuente de bondad. En esto consiste Sucot y esto es lo que está a disposición de cada uno de nosotros: transformar toda la negatividad que creamos, todas las dudas y toda la falta de conexión que tuvimos. Tal y como dice Rav Áshlag: “Todo dolor puede ser transformado en gran felicidad y toda negatividad en gran bondad”.

Entonces, comencemos con entender que esto está disponible para nosotros. Si hacemos la conexión correctamente y tenemos la conciencia adecuada, podremos transformar nuestro año pasado en Sucot. Y por lo tanto, al transformar nuestro año pasado, seguramente transformaremos el entrante. En Yom Kipur y Rosh Hashaná hicimos limpieza, nos aseguramos de que la negatividad no nos molestara. Pero Sucot es más grande, por eso se dice que es una muestra del Mashíaj. Debido a que en Sucot no sólo nos aseguramos de que la negatividad no nos moleste, también nos aseguramos de que las acciones negativas se conviertan en positivas y de que nuestra duda, miedo, negatividad y oscuridad del año pasado se conviertan en sólo Luz para nosotros.

Para apreciar verdaderamente lo que tenemos disponible en Sucot, Rav Áshlag nos dice en otra sección que esto va mucho más allá, que no sólo consiste en transformar nuestra propia negatividad, sino también que, en definitiva, tenemos la posibilidad de llegar a un estado en el que cuando veamos al mundo entero sólo veamos Luz. Rav Áshlag explica que podemos llegar a un estado en el que cuando veamos a los demás y al mundo, sólo veamos bondad absoluta; además explica que en Sucot podemos recibir esta grande y poderosa conciencia elevada. Si nos conectamos con Sucot como deberíamos, podemos ver la perfección absoluta del mundo y los individuos. Podemos ver el proceso completo de cada individuo y el mundo en su perfección absoluta y, a través de nuestra propia conciencia, cambiar su proceso hacia la positividad.

Así pues, es importante tener esta conciencia, no sólo sobre nosotros, sino también sobre el mundo. Porque cuando tenemos esa conciencia sobre el mundo, lo transformamos. Lo que está disponible para nosotros en Sucot es: transformar toda nuestra negatividad, dolor y duda del año pasado en bondad eterna absoluta que brillará para nosotros por siempre. Además, Rav Áshlag dice que el regalo de Sucot es la capacidad de comenzar a ver a los demás y al mundo con Luz, con la visión de la Redención Final. Por eso, cuando entendemos esto, sabemos que no es simplemente porque es lo correcto. Lo hacemos porque, al final, tal y como Rav Áshlag dice, es importante que tengamos estos niveles de conciencia elevados, poderosos y hermosos porque éstos tienen una influencia en el mundo.

Esto está más allá del estado donde se encuentra la mayoría, pero es lo que está disponible para nosotros en Sucot. Podemos pedir toda la Luz de la sucá, el lulav y el etrog para obtener la conciencia elevada necesaria para transformar nuestra propia negatividad y oscuridad en sólo Luz y bondad; y obtener la conciencia que nos permita ver en los demás y el mundo ese nivel absoluto de perfección. Cuando suficiente gente tenga los enormes, poderosos y hermosos nuevos niveles de conciencia que están disponibles para nosotros en Sucot, entonces, como dice Rav Áshlag, toda la negatividad será eliminada de este mundo.

Sucot es un regalo en el que podemos pedir, y recibir, este nuevo nivel de conciencia sobre nosotros, el mundo y estas hermosas palabras de Rav Áshlag. Podemos terminar Sucot pensando en un modo distinto, teniendo una conciencia que nunca creímos poder llegar a tener; no porque lo merezcamos, sino simplemente porque lo deseamos.


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