La Luna Nueva en Acuario marca el inicio del mes kabbalístico de Shevat, un período cargado de energía para la reflexión y la transformación. Este evento cósmico no solo está influido por la naturaleza progresista y colectiva de Acuario, sino también por la energía transformadora de Plutón y la claridad comunicativa de Mercurio. Juntos, estos elementos crean un momento único para plantar semillas que florecerán tanto en lo personal como en lo colectivo.
Acuario, representado por el portador de agua, simboliza la distribución del conocimiento y los avances que benefician a la humanidad. Este signo de aire fijo está asociado con ideas revolucionarias, progreso tecnológico y una visión centrada en el bienestar colectivo. Desde la perspectiva kabbalística, Acuario trasciende las limitaciones terrenales, actuando como un canal para conectar con una conciencia superior y con ideas innovadoras que pueden cambiar el mundo.
El mes de Shevat, que comienza con esta Luna Nueva, está asociado con el crecimiento y la renovación. Es un momento para reflexionar sobre cómo nuestras acciones pueden contribuir al bienestar de los demás, alineándonos con la energía altruista de Acuario. Este signo nos recuerda la importancia de pensar en el futuro y de actuar en beneficio del grupo, fomentando la colaboración y el cambio positivo.
La conjunción del Sol y la Luna en Acuario durante esta Luna Nueva está acompañada por Plutón y Mercurio, lo que amplifica significativamente su impacto.
Plutón, conocido como el planeta de la transformación y el poder, intensifica la energía de Acuario al traer un enfoque en cambios profundos y significativos. Este es un momento para enfrentar verdades fundamentales, catalizar revoluciones internas y externas, y transformar estructuras tanto personales como sociales. Durante este período, podríamos ver avances tecnológicos importantes, movimientos sociales revolucionarios y el surgimiento de nuevas ideas que desafíen el status quo.
Mercurio, por su parte, refuerza la comunicación y el pensamiento innovador. En Acuario, este planeta fomenta un enfoque claro y visionario, promoviendo el intercambio de ideas brillantes y el diálogo sobre temas cruciales como la tecnología y el bienestar colectivo. Es un momento ideal para compartir visiones y colaborar en proyectos orientados hacia el futuro.
Este mes también está marcado por un predominio de los elementos aire y agua en el cosmos. Mientras que la energía de aire, dominada por Acuario, promueve ideas y una mente activa, la fuerte influencia de los signos de agua como Piscis y Cáncer introduce una emocionalidad profunda. Saturno, Venus y Neptuno en Piscis refuerzan la necesidad de empatía, sensibilidad y una conexión espiritual durante este período.
Sin embargo, la escasez de energía de fuego y tierra crea ciertos desafíos. La falta de fuego puede limitar el entusiasmo, el liderazgo y la pasión, mientras que la ausencia de tierra dificulta la aplicación práctica de las ideas visionarias de Acuario. Para equilibrar estas energías, es esencial encontrar maneras de manifestar estas ideas de forma tangible y concreta.
Otra influencia clave durante este mes es Marte retrógrado en Cáncer, que permanecerá en este estado hasta el 24 de febrero. Marte, el planeta de la acción y la voluntad, encuentra dificultades en su retrogradación, especialmente en el signo de Cáncer, donde sus energías se enfocan en el hogar y la familia. Este periodo puede traer conflictos internos o tensiones relacionadas con la seguridad emocional asi como con la familia y el hogar. La energía de Marte puede llevarnos a vivir en ese planeta con sus extremos, en donde podemos ser sumamente agresivos o pasivos. De todos modos, también ofrece una oportunidad para reflexionar sobre nuestras prioridades y fortalecer nuestras bases. Podemos aprovechar esta energía para peliar y confrontar nuestra propia guerra contra nuestro oponente.
La Luna Nueva de Acuario representa un momento poderoso para el crecimiento y la transformación. Con la combinación de energías de Acuario, Plutón y Mercurio, este es un tiempo para abrazar la innovación, compartir ideas y trabajar por un futuro mejor. Sin embargo, también es importante equilibrar estas influencias con práctica y acciones concretas, asegurándonos de que nuestras visiones se conviertan en realidad. Aprovechemos esta energía para sembrar intenciones que beneficien no solo a nosotros mismos, sino también a la humanidad en su conjunto.