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Conectar con nuestra alma adicional a través de la alegría

Michael Berg
Enero 8, 2020

Yaakov es llamado por dos nombres en la Torá: Yaakov e Israel. El nombre Israel representa un nivel más elevado que el nombre Yaakov. El Or HaJayim, Rav Jayim ben Atar, pregunta por qué en la porción de Vayejí, que habla de los diecisiete años de júbilo de Yaakov en Egipto, se refiere a él como Yaakov en lugar de Israel. La respuesta es que el nombre Israel, además del elevado nivel espiritual que representa, es un indicativo de la felicidad de Yaakov. En los momentos en los que Yaakov estaba feliz, era llamado Israel; y en los momentos en los que estaba triste, era llamado Yaakov.

"Existen dos partes de nuestra alma".

Existen dos partes de nuestra alma; cada alma tiene un “Yaakov” y un “Israel”. La parte más baja de nuestra alma, con la cual vivimos la mayor parte del tiempo, es llamada Yaakov; y la parte más elevada de nuestra alma, la cual está conectada a la Luz del Creador, es llamada Israel. Cuando la Torá menciona a Yaakov y a Israel, en realidad está hablando acerca de nosotros: la parte más baja de nuestra alma que siente tristeza y la parte más elevada de nuestra alma que siente alegría y está verdaderamente conectada con la Luz.

Se nos dice que durante Shabat recibimos un alma adicional. Pero ¿qué significa esto? Que tenemos una oportunidad de atraer hacia nosotros la parte más pura y elevada de nuestra alma. Y el alma adicional que viene durante Shabat nos conecta con el nombre Israel; por ende, es importante que entendamos que si estamos tristes durante Shabat, alejaremos al alma adicional, la parte de nuestra alma que está en un nivel más elevado. Lo anterior también era una realidad para Yaakov; él solo podía manifestar la parte más elevada de su alma cuando estaba alegre.  

"Recibimos una increíble oportunidad para interactuar con nuestra realidad perfecta".

Por lo tanto, uno de los regalos de Shabat es que, si estamos alegres, la parte perfeccionada de nuestro ser, el alma adicional, puede venir a nuestra realidad. Por el contrario, si estamos tristes o deprimidos durante Shabat, el alma adicional no puede venir.

Una noche después de Shabat, un gran kabbalista se sentó a meditar. Dado que se nos enseña que beber algo caliente inmediatamente después de Shabat nos ayuda con nuestra corrección, uno de sus estudiantes kabbalistas le llevó algo caliente para beber. Los ojos del kabbalista estaban cerrados y era obvio que estaba muy concentrado en su meditación. Después de una hora, la bebida se enfrió, así que el estudiante le trajo otra taza llena con algo caliente para beber. Esta bebida también se enfrió. Cuando el estudiante le trajo al kabbalista una tercera taza con algo caliente para beber, vio que su maestreo abrió los ojos y le preguntó: “¿En qué estaba pensando?”.

El maestro respondió: “Cada viernes en la noche, la parte perfecta de nuestra alma desciende a nuestro mundo y ocurre una corrección; hay una Luz que esta parte prefecta de nuestra alma espera y desea que revelemos y manifestemos. Cuando Shabat llega a su fin, nuestra alma usual le pregunta al alma adicional, a esa parte perfeccionada de nosotros: ‘¿Alcancé algo? ¿Corregí algo?’ y si la respuesta es afirmativa, ambas partes del alma están felices. Pero si la respuesta es negativa, entonces ambas comienzan a llorar. Así que, algunas veces, cuando el alma adicional parte después de Shabat, se va con un gran dolor porque no hemos corregido nada por medio de ella durante Shabat. Si alguna vez pudieras escuchar a las almas llorar, sería imposible borrar el sonido de tu mente porque es terriblemente doloroso de escuchar”.  

El kabbalista continuó explicando a su estudiante: “Cada Shabat, a través de nuestra conexión a nuestra Neshamá Yetará, esta alma adicional, recibimos la habilidad de hacer una corrección. Y si no sentimos o no despertamos esta alegría y anticipación, esta parte perfeccionada de nuestra alma, el alma adicional, se va. Así que es solo a través de la alegría (en Shabat e incluso durante la semana) que atraemos una pequeña porción de esa parte perfeccionada de nuestra alma hacia nosotros. Y a lo largo de la semana, si estamos tristes, alejamos esos elementos del alma adicional, esos elementos de nuestra alma perfeccionada”.

Desafortunadamente, muchos de nosotros estamos tan desconectados de ambas partes de nuestra alma que después de Shabat no escuchamos o sentimos nada. Pero la lección de esta historia es que en cada Shabat recibimos una increíble oportunidad para interactuar con nuestra realidad perfecta, con la parte perfeccionada que cada uno de nosotros posee.

Por ende, este concepto de Yaakov e Israel es realmente acerca de nosotros. No podemos ser llamados “Israel” si no estamos conectados a la parte perfeccionada de nuestra alma. De esto esperamos aprender la importancia de tener alegría; ciertamente en Shabat, pero también a lo largo de la semana. Cuando entendemos esto en un nivel más profundo, sabemos que para hacer cualquier corrección debemos estar conectados a la parte perfeccionada de nuestra alma, lo cual no podemos hacer mientras estemos tristes.

En Shabat Vayejí recibimos el hermoso regalo de conectarnos al nivel de Israel y de entender que, si queremos hacer cualquier corrección, necesitamos estar genuinamente felices.