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La oscuridad en realidad es la Luz

Michael Berg
Diciembre 16, 2020
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Rav Menájem Mendel de Vitebsk habla del inicio de la porción Mikets, la cual coincide con Janucá. Cuando hablamos de certeza verdadera, hablamos de las veces en las que estamos en el estado más bajo y, aún así, somos capaces de despertar la certeza de que no sólo la Luz del Creador nos ayudará y saldremos de la situación en la que estamos, sino también, más importante aún, que la Luz del Creador en realidad está involucrada en la oscuridad por la que estamos atravesando.

Hay dos tipos de certeza. Uno es cuando decimos: “Estoy en un estado terrible, estoy en la oscuridad en este momento, pero tengo certeza de que la Luz del Creador me ayudará y me sacará”. Y el otro nivel, más importante y profundo, es cuando decimos: “La Luz del Creador está involucrada en esto y es exactamente lo que el Creador preparó para mí. Por lo tanto, este es el estado perfecto para mí en este momento y la Luz del Creador lo transformará para mí”.

Janucá, que coincide con la porción de Mikets, representa la Or HaGanuz, la Luz Oculta. La Luz de Janucá consiste en poder ver no sólo la Luz cuando la ayuda llega, sino también verla en la oscuridad. Entonces, ¿por qué es llamada Luz Oculta? Porque es la Luz que se percibe durante el ocultamiento, eso significa que cuando el individuo está pasando por oscuridad es capaz de tener la conciencia de que eso es la Luz del Creador en su totalidad. No obstante, sabemos cuán difícil es hacerlo; es difícil estar en un lugar oscuro y decir: “Tengo certeza de que la Luz del Creador me sacará de esto y transformará la situación”.

En consecuencia, el secreto de Or HaGanuz, la Luz Oculta, es que el individuo debe llegar a un estado en el que incluso en la mayor oscuridad diga: “Esto es la Luz del Creador y será transformado por la Luz del Creador. Y esta experiencia, en este momento, es el estado perfecto; esta experiencia, en este momento, es la Luz del Creador”. ¿Por qué? Porque sabemos que ninguna negatividad viene de la Luz del Creador.

Entonces, en Janucá, queremos pedir tener certeza y estar conectados con la Or HaGanuz, la Luz Oculta. Estar conectados con la Luz Oculta significa estar en un estado que se percibe como completa oscuridad, y tener la fortaleza y la certeza para decir: “Esto es Luz”. Es un lugar en el que en vez de decir: “Tengo certeza de que la Luz del Creador me sacará de esto”, decimos, “Esto es Luz, esto es la Or HaGanuz”. Y aunque nuestra mente nos diga que no hay nada bueno allí y que sólo es oscuridad, entendemos que hay una razón para que estemos allí. Por lo tanto, la conciencia tiene que ser que percibimos esto como oscuridad porque no tenemos una conexión con lo que llamamos Jojmá, la sabiduría de la Luz del Creador.

Rav Brandwein nos dice que el aceite representa a Jojmá, y es por eso que encendemos la Janukiyá con aceite. La falta de certeza viene del hecho de que no tenemos la sabiduría del Creador. Si tuviéramos dicha sabiduría, veríamos que lo que podría vivirse como completa oscuridad sin ningún propósito positivo en realidad es Luz total. Janucá consiste en tener la capacidad, incluso en la oscuridad, de decir: “Esto es Luz”, y aun estando en la oscuridad poder conectarnos de algún modo. Aunque nuestra mente nos diga que no hay nada positivo allí, aún estamos activando la certeza de que viene del Creador, de que es la Luz Oculta y, por ende, tenemos la certeza de que es la Luz del Creador.

Al tener la fortaleza de conciencia para saber que es la Luz y que la oscuridad es bondad total hasta en la oscuridad más grande, elevamos el estado inferior de oscuridad, llamado Maljut, al mundo de Jojmá, el mundo de sabiduría, porque estamos diciendo: “Puede que no tenga la conciencia de por qué esto se percibe como oscuridad, pero sé que en el plano de Jojmá, la sabiduría de la Luz del Creador, esto es sólo Luz”. Y a través de la fuerza de esa conciencia, decimos: “Esta oscuridad no es oscuridad y sé con total certeza que esto es Luz; así pues, la elevo al plano de Jojmá”. De eso se trata Janucá, y por eso coincide con el fin del mes, que representa el momento de mayor oscuridad. Se nos da el regalo de Janucá, la capacidad para elevar la oscuridad hacia la Luz, de elevar Maljut a Jojmá.

Todos sabemos esto de un modo u otro, pero no tenemos la fuerza. Quizá la tenemos para que antes de una situación digamos: “Sé que esto es lo que debería hacer”, pero cuando estamos en la oscuridad y en ese estado inferior, no tenemos la fuerza; por eso tenemos Janucá. Lo que nos interesa pedir en Janucá es que el Creador nos dé la fuerza, no para tener certeza para ir de la oscuridad a la Luz, sino para saber en medio de la oscuridad que ésta es completamente Luz.

De nuevo, el secreto de la Or HaGanuz no es que la oscuridad se convertirá en Luz, sino que la oscuridad en realidad es gran Luz. Cuando somos capaces de tener en cuenta eso, podemos transformarla. Cuando estamos en un estado de oscuridad y la mente nos dice: “No hay nada bueno aquí. No hay ninguna razón positiva posible para que esto ocurra” y, a pesar de eso, decimos: “No, sé que esto viene de la Luz del Creador. Sé, sin ninguna duda, que esto está lleno de Luz”, entonces elevamos Maljut a Jojmá, elevamos la oscuridad a un estado de Luz. En ese momento ya no sigue siendo Luz Oculta, se convierte en Luz Revelada.

No tenemos la fuerza para hacer ese trabajo por nuestra cuenta, por eso tenemos a Janucá y eso es lo que queremos pedir en esta festividad. La Luz de Janucá es Or HaGanuz, la Luz Oculta. Es la habilidad para que cuando estemos en una situación en la que la mente nos diga: “Esto sólo es oscuridad, no tiene ningún propósito positivo”, sepamos que en realidad viene sólo de la Luz del Creador y que es, por ende, Luz total. Para tener la capacidad de realmente hacer esto, necesitamos ayuda del milagro de Janucá. Eso es lo que pedimos cuando nos sentamos cerca de las luces durante Janucá; le pedimos a la Luz del Creador: “Dame la fuerza tanto en los momentos buenos como en los malos para poder despertar la certeza de que esto es sólo Luz”. Ya que así sabemos lo que ocurre. Si logramos hacer eso, elevamos Maljut a Jojmá, de eso se trata la Luz de Janucá. Para eso usamos el aceite, porque el aceite representa Jojmá y luego todo se transforma de Luz Oculta a Luz Revelada.

Cuando en la porción de Mikets dice que Yosef vino a controlar todo Egipto y el mundo entero, quiere decir que vino a controlar todas las fuerzas de negatividad. ¿Por qué? Porque tenía la fuerza de saber con certeza incluso en el lugar más oscuro, cuando estaba en el calabozo, que: “Esto es completamente Luz, el Creador me ayudará y saldré de este calabozo”. Por lo tanto, se convirtió en amo de todas las fuerzas de negatividad. Nosotros, por supuesto, no estamos en el nivel de Yosef, por eso tenemos Janucá. Durante este período podemos pedirle al Creador que nos dé la fortaleza de conciencia, en los momentos de oscuridad que no tienen sentido, para saber que dichos momentos vienen directamente de la Luz del Creador y, por ende, tendremos la capacidad de saber que son Luz total y, gracias a ella, poder transformar cualquier cosa.

Este es el proceso por el que pasó Yosef; cuando entendió que la situación en la que estaba era Luz total, fue capaz de transformarla. Por medio de la porción de Mikets, y durante Janucá, nosotros también podemos pedirle al Creador que nos dé la fuerza para ver los momentos ilógicos y de completa oscuridad como Luz total.


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