Ámate lo suficiente como para perdonarte: Tres razones para dejar de mortificarte

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Ámate lo suficiente como para perdonarte: Tres razones para dejar de mortificarte

Adaptado del podcast de Sed Espiritual de Monica y Michael Berg. Escúchalo y suscríbete aquí.
Abril 25, 2021
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A nadie le gusta cometer errores. Son los que no nos dejan dormir en la noche, nos obligan a revivir conversaciones, esbozando lo que debimos o no debimos haber dicho en el momento. Ellos nos mantienen estancados en el pasado, afligidos con culpa o arrepentimiento. Nos hacen enfrentar la cruda realidad de que, a fin de cuentas, somos humanos.

Perdonarnos puede ser una de las cosas más difíciles de aprender. La sabiduría de la Kabbalah enseña que a menudo el problema no es el error en sí, sino el dolor o la tristeza que sentimos posteriormente. En otras palabras, cuando nos permitimos ahogarnos en la desolación, los pensamientos negativos que tenemos sobre nosotros mismos a veces son más nocivos que el error que cometimos. Entonces ¿cómo avanzamos y superamos el dolor?

He aquí tres consejos simples pero profundos que te pueden ayudar a aprender a perdonarte:

1. A veces un error es lo mejor que te puede ocurrir. Nuestra cultura suele asociar los errores con la estupidez y la ignorancia. No es de sorprender que intentemos evitar los errores a toda costa. No queremos quedar mal y, desde luego, no queremos sentirnos mal. Sin embargo, el fracaso es una parte importante de nuestro proceso espiritual.

Todos hemos escuchado que aprendemos más de nuestros fracasos que de nuestros logros, y es cierto. Los errores señalan las áreas en las que deberíamos concentrar nuestra energía a fin de transformar nuestra vida para bien. Sin ellos, andaríamos por el mundo pensando que somos perfectos y nunca alcanzaríamos nuestro potencial.

Imagina cómo sería tu vida si pudieses emocionarte por el fracaso y los errores, sin asociarlos jamás a ser estúpido, ignorante o malo. No serías tan duro contigo mismo y te concentrarías en tu crecimiento espiritual desde el amor propio. Admitir las fallas es algo maravilloso porque ahí germina el crecimiento. Acoge tus errores como regalos increíbles. Son oportunidades de oro para convertirte en una mejor versión de ti mismo.

2. No eres lo último que hiciste. ¿Alguna vez has notado que hacer un esfuerzo para ayudar positivamente a otra persona te hace sentir como un superhéroe, radiante? ¿Y al cometer un gran error de pronto te sientes como la escoria de la humanidad? Tenemos la tendencia a definirnos según la última acción positiva o negativa que hicimos, como si nuestra última acción fuese lo único que importa. Pero esa es una percepción muy limitada de nosotros mismos que puede ser perjudicial para la autoestima.

Reconocer cuando hacemos algo bueno o malo es una parte importante de nuestro proceso de aprendizaje porque nos permite asimilar nuestras fortalezas y debilidades. Pero cuando dedicamos demasiado tiempo a juzgarnos como “buenos” o “malos”, impedimos que seamos plenamente conscientes de nosotros mismos. Ya sea que nos enceguezcamos ante nuestras fallas y creamos que somos perfectos, o nos ahoguemos en la vergüenza y el victimismo, y nuestra opinión de nosotros mismos pueda cambiar de un momento a otro.

Recuerda que tus fracasos no te definen. ¡Tu complejidad no se puede reducir a eso! Al igual que no deberíamos hacer ese tipo de juicio a otras personas, no deberíamos hacerlo a nosotros mismos. No dejes que tus errores te hagan creer que eres mala persona.

Estamos diseñados para convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos por medio del esfuerzo, la práctica y la paciencia. Ni siquiera las personas más elevadas espiritualmente son perfectas. Lo que las hace íntegras es su deseo de hacer el bien a los demás y mejorarse todo el tiempo.

3. Estabas destinado a cometer ese error. La sabiduría de la Kabbalah nos enseña que todo lo que nos sucede debe ocurrirnos, aun si parece doloroso. A veces podemos ver en retrospectiva las experiencias negativas por las que pasamos y vemos cómo nos moldearon como personas más fuertes y mejores. En otras ocasiones no es tan claro. Tener certeza en el Creador significa confiar a nivel espiritual que te están llevando a un lugar mejor, aun si no puedes verlo en el momento.

Acepta el hecho de que el Creador trajo este error a tu vida por una razón. Una vez que algo es parte de tu vida, tienes que aprender de ello o, de lo contrario, la lección se repetirá hasta que así lo logres. Pregúntate: ¿De qué lecciones podría y debería aprender a fin de no tener que pasar por esto nuevamente?

Con frecuencia consideramos los errores como algo que debemos aceptar o superar, baches lamentables en el camino de nuestra vida. Pero son mucho más poderosos que eso. Son bendiciones ocultas y oportunidades poderosas para que crezcamos. Son pequeñas señales del Creador que nos dicen dónde debemos concentrar nuestra energía. Acoge tus errores como parte importante de tu viaje espiritual; no como baches, sino como señales que te orientan a tu máximo potencial.


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