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Centro de Kabbalah
Mayo 28, 2015
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¿Alguna vez te has sentido desconectado de ti mismo? Este es un sentimiento común que va de un lado al otro, infectando una persona tras otra. Un día sientes que estás en la cima, consciente de tu propósito, ¡y al día siguiente te sientes desorientado y confundido! El Rav una vez explicó que la razón por la cual nos sentimos desconectados de nosotros mismos es porque, cada vez que actuamos por el Deseo de Recibir para Sí Mismo, colocamos una cubierta sobre nuestra alma y el resultado es la desconexión.

Nasó, la porción de esta semana, siempre coincide muy de cerca con la festividad kabbalística conocida como Shavuot. Desde una perspectiva histórica, Shavuot es conocido como el día de la Revelación de la Torá en el Monte Sinaí, evento que tuvo lugar hace aproximadamente 3.500 años. Desde una perspectiva kabbalística, la Torá no es un resumen de eventos históricos, sino más bien un instrumento que nos dio el Creador para vencer a nuestro oponente personal. Rav Áshlag explica que dentro de la Torá se encuentra una “medicina espiritual” para la enfermedad espiritual que todos nosotros tenemos: ¡el ego!

Si has estado estudiando Kabbalah durante algún tiempo, probablemente ya sabes que es el ego quien ocasiona que coloquemos los velos sobre nuestra alma, lo que nos da la impresión de que estamos desconectados de la Luz. El ego existe por una buena razón; es sólo al vencer nuestras dudas, temores y diversos deseos egoístas (todos manifestaciones del ego) que podemos realmente ser la causa y los creadores de nuestra propia plenitud.

Es aquí donde entra la porción de esta semana. Es interesante saber que en la porción del Zóhar de Nasó existe una sección única y especial titulada la Idrá Rabá, o la Gran Asamblea. La Gran Asamblea es la revelación de los secretos y de una gran Luz por parte del autor del Zóhar, Rav Shimón bar Yojái, y otras nueve almas justas y elevadas.

Los kabbalistas acreditan esta gran revelación de Luz al gran amor y unidad que estos diez Javerim, o amigos, sentían unos por otros. Este es un gran secreto.

Así como todas las personas presentes en el Monte Sinaí tuvieron que aceptar el precepto de “Ama a tu prójimo como a ti mismo” para poder recibir la increíble energía de la Torá, ¡Rav Shimón y sus compañeros también tuvieron que alcanzar el mismo nivel de conciencia para revelar los más grandes secretos del Zóhar!

En el libro La sabiduría de la verdad, Rav Áshlag explica que existen dos tipos de preceptos que están escritos en la Torá: aquellos entre el hombre y el Creador, y aquellos entre los hombres. Por ejemplo: orar es considerado una acción entre el hombre y el Creador, mientras que “ama a tu prójimo como a ti mismo” es un precepto entre los hombres. Rav Áshlag explica que los preceptos entre los hombres siempre tienen prioridad sobre las acciones entre el hombre y el Creador. Asimismo, Rav Áshlag explica que todas las acciones espirituales que realizamos son simples herramientas destinadas a asistirnos para adquirir la habilidad para cuidar más de nuestro prójimo.

Esto no quiere decir que las herramientas espirituales que hemos recibidos por parte los kabbalistas no son importantes. El Aná Bejóaj, los 72 Nombres de Dios y los diversos instrumentos sobre los cuales hemos aprendido o estudiado en la Kabbalah son poderosos y nos proporcionan la energía y la fortaleza necesarias para transformar nuestra naturaleza de una que Recibe para sí misma a una que Recibe para dar y compartir. Sin embargo, siempre debemos recordar que las oraciones y las conexiones que hacemos no son la meta, ¡son la herramienta! Incluso el cuidar de nuestro prójimo no es el fin; es otro medio para llegar al fin, el cual es adherirnos al Creador (este es un concepto muy profundo del cual puedes hablar a profundidad con tu maestro).

Si podemos conectarnos con nuestra chispa divina, es entonces cuando verdaderamente nos sentimos “en sintonía” con nosotros mismos todo el tiempo. Podemos conectar con el sistema de navegación interno que conoce nuestro verdadero propósito y cuál es el mejor camino para nosotros como individuos. Ciertamente, cuando suficientes de nosotros sigamos el verdadero camino de nuestra alma, despertaremos suficiente Luz para cambiar este mundo.

A partir de la porción de esta semana aprendemos la fórmula secreta para reconectarnos con nuestra alma. La sabiduría y las herramientas de la Kabbalah nos asisten para desarrollar la habilidad para verdaderamente cuidar de los demás como cuidamos de nosotros mismos. Aplicar el precepto de “ama a tu prójimo como a ti mismo” es el peldaño para adherirse al Creador y al alma en nuestro interior.

Es así como los israelitas pudieron recibir la Torá en el Monte Sinaí. Es así como Rav Shimón y sus amigos tuvieron el mérito para revelar la gran Luz del Zóhar. ¡Y es así como tú y yo podemos eliminar todos los velos que cubren nuestra alma y alcanzar nuestro verdadero propósito en este tiempo de vida!


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