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El secreto de hoy

Michael Berg
Febrero 5, 2020

En la porción Beshalaj, Moshé usa el poder de los 72 Nombres de Dios para crear el milagro de la División del Mar. Pero antes de que Moshé fuera capaz de hacer eso, le dijo algo a los israelitas que, en el sentido literal, parece superfluo o sumamente dramático, pero en realidad contiene el secreto que necesitamos para atraer la Luz de los milagros a nuestra vida… y sin este secreto, somos incapaces de conectarnos con este poderoso Shabat.

Moshé dice: hityatsevu uru et yeshuat HaShem asher yaasé lajem hayom, “Levántate y verás los grandes milagros que el Creador hará para ti hoy”. Hay muchos secretos en este versículo, pero uno en el que me quiero concentrar es en la última palabra: hayom, “hoy”. ¿Cuál es el secreto de la palabra hayom?

Para explicar esto, los kabbalistas señalan una enseñanza de Rav Moshé Lev de Sasov, quien habla de un versículo totalmente diferente. Trata de la historia de Yaakov. Antes de que él dejara este mundo, decidió bañar con bendiciones a las doce tribus, los doce conductos de Luz de este mundo. Pero primero, también dijo un versículo que necesitamos entender: vayevarjem bayom hahú, “Él los bendijo ese día”. De nuevo, la palabra “día”, pero no sabemos qué día de la semana era e históricamente no tiene relevancia el día de la semana o el año en el que fue. Así que, ¿por qué este versículo nos dice que él los bendijo bayom hahú, ese día?

Rav Moshé Lev de Sasov explica que Yaakov los bendijo para tener certeza en el día actual, y no permitir que sus dudas o miedos los llevaran al día siguiente. Así que Yaakov, antes de abrir la Puertas de las Bendiciones a este mundo, nos enseña una lección muy importante: él solo puede bendecirnos cuando alcanzamos el nivel de conciencia de hoy, que es cuando una persona vive en el día actual y no permite que la invada una duda o preocupación sobre mañana, o un sentimiento de arrepentimiento de algo que ocurrió ayer. La bendición que Yaakov les dio a sus hijos fue hayom. “Les estoy dando la bendición, el poder y la habilidad de vivir en el día de hoy”.

Los kabbalistas nos enseñan que Moshé habría sido incapaz de siquiera usar el poder de los 72 Nombres para crear el milagro de la División del Mar si no hubiese elevado a los israelitas en ese momento a que tuvieran la conciencia del día de hoy; una conciencia en la que no tuvieran dudas o preocupaciones sobre lo que ocurriría mañana o un arrepentimiento de lo que ocurrió ayer. Vivir en el secreto de hoy es un prerrequisito para conectarnos con la Luz del Creador y despertar milagros en nuestra vida; esa es la regla. Pero vamos a entender la lógica espiritual detrás de esto.

Cada Shabat cantamos la canción basada en el versículo baruj HaShem yom yom, “la Luz del Creador es inyectada en el día”. Si una persona despierta una preocupación hoy, eso lo desconectará de la Luz del Creador; pero si una persona despierta preocupaciones o dudas sobre el día siguiente, el mes siguiente o incluso el año siguiente, esa persona toma esa oscuridad del mañana, la semana que viene o el mes que viene, y de hecho la atrae al día de hoy. Por lo tanto, esa persona no permite que la Luz del Creador fluya porque ha traído oscuridad a su día.

Lo diré de nuevo porque es muy importante: la duda de mañana, la semana que viene, el mes que viene o el año que viene bloquea la Luz del Creador para que entre este día. Si una persona no está viviendo en el día actual, le arrebata al día sus bendiciones potenciales.

Moshé quería crear este enorme milagro, y tenía las herramientas, tenía los 72 Nombres y era capaz de hacerlo. Sin embargo, si los israelitas no se hubiesen elevado al nivel de hayom, del día de hoy, si ellos hubiesen comenzado a preocuparse por lo que ocurriría mañana o el mes siguiente, habrían traído la oscuridad a ese día y eso habría hecho a Moshé incapaz de crear el milagro de la División del Mar. El entendimiento aquí es que aunque tengas las herramientas más poderosas y el potencial de conexión, si no somos capaces de vivir en el reino de hayom, le arrebatas al día de hoy sus bendiciones.

Es por ello que Yaakov, ese día antes de dar sus bendiciones, dio primero la conciencia de hayom hazé, hayom hahú. Y de hecho, cuando comenzamos a entender el secreto de hayom, comenzamos a ver que esa palabra aparece muchas veces a lo largo de esta porción de Beshalaj, así como el milagro del maná. Los israelitas estaban en el desierto y no tenían fuente de alimentos, aún así, cada día ocurría un milagro: el alimento suficiente para todos bajaba del cielo cada día. Y los kabbalistas enseñan que el maná no representa necesariamente alimento físico, sino más bien el nivel de conciencia en el que solo nos concentramos en el hoy, donde no tenemos ni siquiera el comienzo de un pensamiento, preocupación o duda sobre mañana porque solo una persona de ese nivel, de esa conciencia, puede estar completamente conectada con la Luz del Creador. Por ello, cuando dice que la Torá solo se les entregó a aquellos que comían el maná, se está refiriendo a una persona que ha alcanzado la conciencia de vivir el secreto de hayom.

Cada mañana, toda la Luz, las bendiciones y la ayuda que necesitamos para ese día están listas para descender. Pero cinco minutos, o una hora después de que nos despertemos, comenzamos a preocuparnos por el mañana y detenemos el flujo de la Luz que estaba destinada para nosotros. Pero el milagro de la División del Mar, y los milagros y bendiciones que necesitamos, no pueden ocurrir o ser revelados en su totalidad a menos que comencemos a trabajar, suplicar y desear llegar a un nivel de vivir en el secreto de hayom. Y en Shabat Beshalaj, tenemos el regalo de pedir el secreto del hoy, entender que cuando lleguemos a alcanzarlo, podremos recibir el flujo total de las bendiciones y la Luz que están disponibles para nosotros.