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El poder del Tetragrámaton

Michael Berg
Noviembre 1, 2018

En Las Diez Emanaciones Luminosas, Rav Áshlag enseña que hay un proceso espiritual por medio del cual se crea todo Deseo verdadero. El proceso consiste en cuatro fases: Jojmá, Biná, Zeir Anpín y Maljut. Él explica, además, que estas cuatro frases están representadas en el Nombre de Dios de cuatro letras, Yud Hei Vav Hei, conocido como el Tetragrámaton. Yud Hei Vav Hei representa la totalidad de la existencia. No hay nada en el mundo que no sea afectado por él. Incluso los objetos más físicos y las Luces más espirituales deben pasar por el proceso del Yud Hei Vav Hei. A través de este proceso se crea el verdadero Deseo de Recibir la Luz del Creador (también llamado Vasija verdadera), y es el proceso singular mediante el cual se revela la Luz en el mundo.

"El Tetragrámaton representa la totalidad de la existencia".

Hay una historia acerca de un gran kabbalista que realizaba milagros. Una de las personas cercanas a él quería saber cómo lo lograba. ¿Cuál era su secreto? ¿Cómo podía crear milagros tan maravillosos? El kabbalista le dijo que le revelaría su secreto y lo llevó a una pequeña habitación en el fondo de su casa. Allí, él tenía una hermosa caja hecha de madera y oro. Dentro de la caja había un pergamino con el Yud Hei Vav Hei grabado. Él le dijo al hombre: “Este es mi secreto. A través del Yud Hei Vav Hei son posibles todos los milagros que realizo”.

Sin el proceso de las cuatro fases, representado en el Yud Hei Vav Hei, no se puede revelar ninguna Luz. Todo tiene que pasar por este proceso. La totalidad de la existencia es el Yud Hei Vav Hei. Esto debería despertar en nosotros una inmensa apreciación por el Yud Hei Vav Hei. La máxima eliminación del dolor, el sufrimiento y la muerte está en el Yud Hei Vav Hei.

"Todo tiene que pasar por este proceso".

La parte superior de la letra Yud representa la Luz del Mundo Infinito, todo el potencial que tiene el mundo para alcanzar plenitud duradera para toda la humanidad. Esto está tan solo en la punta superior de la letra Yud. El resto de la letra representa la primera fase real, Jojmá. En la primera fase, la Luz del Creador dice: “Quiero compartir todo con Mis creaciones”. Pero la Vasija todavía no es una verdadera Vasija, así que no tiene un Deseo fuerte por la Luz, pero está dispuesta a aceptar la Luz porque el Creador quiere compartirla. Si visitaras a un amigo que te acaba de preparar un plato que nunca antes habías probado, probablemente no tendrías un fuerte deseo de probarlo todavía. Pero como sabes cuánto esfuerzo invirtió tu amigo en preparar el plato y sabes lo emocionado que está porque lo pruebes, lo aceptas. Esta es la fase de Jojmá.

La Yud es la más importante de las letras, representa todo, toda la Luz, pero es la más pequeña de las cuatro letras. La idea es que las letras del Tetragrámaton representan a la Vasija, mientras que el espacio en blanco que rodea a las letras representa a la Luz. Por lo tanto, hay más espacio en blanco alrededor de la Yud y, por ende, representa la mayor Luz.

La siguiente letra, la primera Hei, representa la segunda fase: Biná. Ahora que la vasija ha experimentado a la Luz, reconoce cuán maravillosa es. Una vez que has probado el plato de tu amigo, percibes lo delicioso que es y tu deseo por el plato comienza a despertar. Dado que la Luz es sinónimo de Deseo de Compartir, es aquí donde la Vasija comienza a despertar su Deseo de Compartir y ser como el Creador. La Vasija comienza a sentir su propia esencia, que es la Luz del Creador, y quiere compartir.

La tercera letra, Vav, representa a Zeir Anpín. La letra más delgada de todas, la Vav, representa que todavía no hay una Vasija completa; pero la letra es larga, lo cual representa que al final de esa fase habrá una Vasija. Ahora que la Vasija ha dicho que quiere compartir, el Creador acepta darle la capacidad de compartir. Sin embargo, cuanto más nosotros (la Vasija) participamos en la revelación de la Luz a través de compartir, más se reduce la Luz debido a que no viene directamente del Creador. La Luz que revelamos nunca podrá ser tan pura e intacta como la Luz que viene directamente del Creador. Cuando involucramos a nuestro ego en el proceso, al ser quienes quieren revelar la Luz en lugar del Creador, la Luz se filtra automáticamente. Cuanto más nos involucremos en cualquier acción, menos Luz habrá. Cuanto más involucrados estamos en la revelación, menos Luz se puede revelar. En la medida que nuestro Ego esté involucrado en nuestras acciones, en esa medida estará ausente la Luz del Creador. En la medida que eliminemos a nuestro ego, en esa medida la Luz del Creador estará genuinamente presente. Es por ello que solemos hablar de la importancia de disminuir a nuestro ego. Zeir Anpín representa la disminución de la Luz que resulta de la participación de nuestro ego. La totalidad de la Luz es filtrada para nosotros, así que no podemos experimentarla; tal como cuando volvemos a casa y no podemos seguir probando el plato de nuestro amigo. Nos hemos apartado de ella en cierta medida.

La letra final es la segunda Hei, que representa a Maljut, la cuarta fase. Biná y Maljut están representadas por la misma letra: Hei. En el mundo de la corrección, Biná y Maljut está unificadas como una sola. Por lo tanto, ambas vasijas están representadas por la misma letra. Maljut es la compleción de la Vasija. La Vasija ha experimentado la totalidad de la Luz en Jojmá, pero fue filtrada en Zeir Anpín, así que la Vasija ahora tiene una sensación de carencia. Rav Áshlag dice que no podemos tener un verdadero Deseo por algo salvo que lo hayamos tenido y perdido. Ahora que sabes lo bueno que es el plato de tu amigo y ya no lo tienes, se te antoja mucho y no puedes esperar a probarlo de nuevo. Este es el punto en el que la Vasija dice ahora: “Tengo un verdadero Deseo por la Luz del Creador”.

Solo aquí, en Maljut, el Deseo de Recibir para Sí Mismo está completo. Una verdadera Vasija no puede existir sino hasta que llega a la última Hei. Este es un verdadero deseo y es el punto en el que la totalidad de la Luz del Creador se puede revelar en su Vasija.

"El propósito supremo de todo nuestro trabajo espiritual es saborear y ver que el Creador es bueno".

En nuestras oraciones, nunca decimos Yud Hei Vav Hei. En lugar de ello decimos Álef Dálet Nun Yud cada vez que está escrito Yud Hei Vav Hei. Rav Áshlag nos enseña que no deberíamos pronunciar el nombre de cualquier cosa que no podamos comprender en su totalidad. Es por ello que no hablamos del Creador, nuestra comprensión de Él es limitada, así que hablamos de la Luz que emana de él. El Yud Hei Vav Hei representa todo: un concepto que no entendemos a totalidad y, por ende, no lo pronunciamos. Pero cuando lo vemos, debería estarnos gritando que contiene el potencial para todo. Decir Álef Dálet Nun Yud representa cuán lejos estamos todavía del Yud Hei Vav Hei.

Rav Áshlag no solo nos está enseñando acerca del Yud Hei Vav Hei aquí, sino también acerca de nuestra conexión con el Creador. Él explica en la introducción a Las Diez Emanaciones Luminosas que el propósito supremo de todo nuestro trabajo espiritual es saborear y ver que el Creador es bueno. Debemos llegar al punto en el que nuestro trabajo espiritual esté lleno con un sentido tan físico de la Luz del Creador que podamos saborearla. Nuestro objetivo no es solamente entender el Yud Hei Vav Hei, sino implorarle al Creador que nos revele el sabor, la Luz, la conexión con el Yud Hei Vav Hei. A través de nuestro estudio, esperamos no solo despertar el entendimiento sino también saborear la Luz del Creador cada vez más.

*Adaptado del curso de Michael Berg sobre Las Diez Emanaciones Luminosas, clase 26