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Convertir el exilio en redención

Michael Berg
Abril 8, 2020

Rav Áshlag nos da una breve explicación sobre la Hagadá, el texto que leemos en el Séder de Pésaj. Él explica que cuando agregamos la letra Álef, que representa la Luz del Creador, a la palabra Golé (exilio), queda la palabra Gueulá, Redención. Rav Áshlag dice que esto nos enseña que la única manera de llegar a la Redención es asimilar y transformar la oscuridad.

La mayoría de nosotros tenemos momentos de oscuridad en nuestra vida que queremos superar rápido y esperamos que se esclarezcan con prontitud. Pero para que la verdadera Luz llegue, debemos ser capaces de transformar la oscuridad, de vivir la Luz en la oscuridad, porque no es que experimentemos momentos de oscuridad y luego lleguemos a la Luz; es que la energía de la oscuridad es transformada en Luz. Por lo tanto, Rav Áshlag nos dice que si podemos inyectar la letra Álef (la Luz del Creador) en la oscuridad, si aceptamos la oscuridad sabiendo que es energía que debe ser transformada, entonces en realidad comenzamos a disfrutar esos momentos de oscuridad porque cada momento de dificultad es un momento de Luz y energía que necesitamos para tener la totalidad de nuestras bendiciones.

Hay una sección del Zóhar, en la porción de Tetsavé, en la que Rav Shimón cita un versículo del Libro de Daniel: “El Creador revela lo que es profundo y escondido… conoce lo que está en la oscuridad… De no ser por la oscuridad que es transformada, esa energía que está dentro de la oscuridad y que se transforma… nunca conocerías la Luz…”. Él usa estas tres palabras: yadá ma bajashujá; si estamos conectados con la Luz del Creador, descubrimos lo que está en la oscuridad.

La mayoría de nosotros no sabe lo que está en la oscuridad y cree que necesita librarse de ella tan pronto como sea posible. Pero la verdad es que la razón por la que nuestras bendiciones son limitadas es porque no conocemos la gran Luz o energía que existe en la oscuridad. En cada momento de dolor u oscuridad, sea grande o pequeño, hay una energía esperando a que la transformemos, y solo a través de su transformación puede llegar la verdadera bendición. “…de no ser por esa Luz y esa energía que están dentro de la oscuridad… la gran Luz no podría ser revelada”.

Tal y como nos lo enseña Rav Áshlag, la diferencia entre Golé y Gueulá, la diferencia entre Luz y oscuridad, es solamente la inyección de la Luz del Creador. Y cuando logramos inyectar la Luz del Creador en cada situación de oscuridad, obtenemos bendiciones más grandes de las que podamos imaginar. En consecuencia, uno de los regalos más grandes de Pésaj es que queremos aprender, saber y realmente tener la conciencia de lo que está en esos desafíos y en esa oscuridad.

Rav Áshlag nos dice, “No hay diferencia entre el momento de oscuridad y el momento de gran Luz excepto por la letra Álef”. Si podemos sentir y vivir esa conciencia, mantenerla en nuestra mente no solo en Pésaj, sino durante todo el año, entonces, cuando pasemos por desafíos y sepamos con certeza que es la Luz del Creador, podremos trasformar Golé (oscuridad) en Gueulá (Redención), la bendición más grande. Y en Pésaj, si lo deseamos, cada uno de nosotros puede comenzar este proceso.