Astrología

Ver en la oscuridad

¡Feliz Luna Nueva de Cáncer!

Bienvenidos al nuevo mes lunar de Tamuz, que literalmente significa tam vav zayin, la compleción de los dos meses anteriores de Tauro (Vav) y Géminis (Zayin). Y el regente de Cáncer es una de nuestras luminarias: ¡la Luna!

Tradicionalmente, el mes de Cáncer está asociado con las raíces familiares y la sanación (es la zona de tiempo del famoso Shabat Pinjás). También marca el comienzo de la época difícil de Bein Hametsarim, el período de tres semanas entre el 17 de Tamuz y el 9 de Av, que se considera como la ventana cósmica más desafiante del año. Para entender mejor todos los “por qué” detrás de Cáncer, acudamos al manuscrito kabbalístico más antiguo, el Séfer Yetsirá o El libro de la formación:

Y Él hizo a la letra Jet reinar sobre la vista.
Y le ciñó una corona,
y la combinó con otra,
y con ellas Él formó
a Cáncer en el universo,
a Tamuz en el año
y la mano derecha del alma, masculina y femenina.

La palabra clave es “vista”, dado que en este mes nos motivan a “ver” verdaderamente lo que solemos ignorar. Pero primero, observemos con minuciosidad a la Luna, el regente de este signo. Como el único satélite de la Tierra, la Luna representa la protección de la Tierra, tanto espiritual como físicamente. Gracias a la Luna reconocemos y contamos los meses y las estaciones. Asimismo, la Luna ilumina nuestro camino en el momento más oscuro de la noche. Se cree que la Luna ha protegido a la Tierra de meteoritos errantes en el pasado.

La Luna representa quiénes somos cuando estamos solos, la verdadera esencia de nuestro ser, quienes somos en el fondo, la versión más pura de nosotros. La Luna ilumina nuestro niño interno, nuestro ser emocional y necesitado que busca seguridad y cuidado. En términos del arquetipo junguiano, la Luna representa el ánima. Su nombre proviene del latín, y ánima define el aliento, el alma y la fuerza vital. Con todo lo que hemos escuchado, el mes lunar de Cáncer va a ser para nosotros como Viaje al centro de la Tierra: un viaje a las profundidades de nuestra psique.

Resulta que la carta de la luna nueva es muy acuosa, muy tensa y bastante escorpiónica. La casa dominante es la octava casa, la casa de Escorpio. El ascendente también está en Escorpio a la vez que hay muchos planetas en Cáncer. Por otro lado, Venus está incómodo en Géminis y también está en la octava casa.

Cuando hablamos de la octava casa, digamos que es la casa más desafiante e intimidante del Zodíaco. Esta es una casa que oculta todas las cosas de las que estamos avergonzados: los tabúes, la rabia, nuestra basura emocional, junto con todo lo que barremos bajo la alfombra y con lo que rehusamos a lidiar. También es conocida como la casa de la muerte y la reencarnación. Para entender verdaderamente a la casa ocho, tenemos que aceptar que no hay comienzo sin un fin, y viceversa. Entonces, la octava casa es nuestra capacidad de transformarnos, salir de nuestro capullos y convertirnos en mariposas. Es el verdadero lugar de la regeneración espiritual.

En el mes lunar de Cáncer, cuando la Luna (el subconsciente) es el regente, sentimos fuerzas muy poderosas que trabajan para hacernos “ver” los rincones más oscuros de nuestro ser, lo cual desafía por completo nuestra estructura interna y finalmente logra cambiarla. Este mes nos cuestionamos la razón de nuestra existencia.

Lo que podría parecer una condena de hecho es una bendición oculta. Como seres humanos, somos un mosaico de los doce signos del Zodíaco y no nos agrada el cambio. La mismísima naturaleza de Cáncer es vivir en el pasado porque el pasado parece seguro; nunca cambiará. Este mes, nuestros valores esenciales están cambiando y es para bien, dado que solemos operar con sistemas de creencias bastante anticuados.

En un orden de ideas más global, Plutón y Saturno están en el duro Capricornio y enfrentamos muchos cambios radicales en la sociedad y todas las instituciones gubernamentales son afectadas. Lo que no funciona, tarde o temprano se deshace. Hay mucha incertidumbre y dudas. Muchos gobiernos están teniendo mucha dificultad en sostenerse y unificarse. Las viejas estrategias no funcionan más; necesitamos hacer espacio para la nueva estructura de un mundo nuevo. Los grandes cambios son la suma de muchos cambios individuales pequeños.

Este mes, ¡observen y saquen su “basura” interna! Marquen en sus calendarios las tres semanas radioactivas, que caen entre el 20 de julio y el 11 de agosto este año. Y absténganse de tomar decisiones importantes.

¡Jódesh tov (buen mes) para todos!

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