Conceptos Kabbalísticos Salud y Sanación

3 pasos para encontrar el equilibrio

Cada uno de nosotros tiene un propósito único en la vida. Como resultado, cada uno tiene sus propias fortalezas, dones y desafíos para alcanzar dicho propósito. No obstante, a veces se podría sentir como si hiciéramos todo bien y aún así no encontramos la plenitud. Podemos sentir que algo está fuera de eje, pero no estamos exactamente seguros de qué es o cómo podemos remediarlo.

Los kabbalistas ancestrales enseñan que todos tenemos dos elementos internos, representados por el fuego y el agua. El elemento agua (o “la Columna Derecha”) es la esencia de la misericordia, el amor, la bondad y la humildad, mientras que el elemento fuego (o la “Columna Izquierda”) es la esencia de la motivación, el crecimiento, la pasión y el control. Si bien todos tenemos estos dos elementos dentro de nosotros, solemos inclinarnos naturalmente hacia uno más que al otro. Aquellos de nosotros que se inclinan naturalmente hacia la Derecha disfrutan de crear hogares, criar hijos y cuidar a seres queridos. Aquellos que se inclinan naturalmente hacia la Izquierda son los ambiciosos que se fijan metas y las alcanzan, impulsándose a ellos mismos y a todos los que les rodean a ser la mejor versión de sí mismos.

Si bien estas características son maravillosos regalos del Creador y pueden ser increíblemente positivas, si permitimos que algún lado predomine demasiado, causa un desequilibrio en nuestro interior y en nuestra vida. Alguien que es profundamente dador y altruista podría enojarse cuando los demás no lo aprecian por ello. Puede sentir que está compartiendo infinitamente sin recibir nada a cambio. De la misma manera, una persona muy motivada puede sufrir de estrés y ansiedad si no logra alcanzar las metas que se traza. Puede sentir que se esfuerza por ser mejor cada día sin obtener ningún resultado. Cuando algo provoca que nos enojemos, es señal de que en esa área hay una desconexión con la Luz del Creador y un desequilibrio interno. La clave es hallar el equilibrio entre el fuego y el agua dentro de nosotros.

Equilibrar las Columnas Derecha e Izquierda puede parecer una paradoja. ¿Cómo se puede ser tanto dador como controlador, seguro y humilde, amable y competitivo, incondicional y escéptico? He aquí tres pasos para encontrar el equilibrio interno:

Piensa en las áreas en tu vida en las que algo no parece encajar. Esto podría ser una relación, una amistad, un negocio o cualquier otro aspecto de la vida. Sentirse drenado, cansado, enojado o alterado son señales de que algo está fuera de eje.

Con mucha frecuencia, el desequilibrio que enfrentamos en nuestra vida proviene de un desequilibrio interno. Tendemos a apegarnos mucho a nuestro aspecto de fuego o de agua.

Considera el caso de criar a un hijo. Si somos dadores por naturaleza, se siente bien dar y dar y dar. Pero sabemos que dar constantemente a nuestros hijos puede causar que sean malcriados. Los chicos necesitan aprender reglas, límites y la importancia de ganarse la plenitud. Por otro lado, ser exageradamente estrictos y controladores puede generar claustrofobia en los chicos. Se podrían rebelar o guardar rencor por sus padres; o peor aún, no sentirse amados. Ser demasiado extremista no es lo mejor para un hijo. Reconocer nuestro propio desequilibrio nos ayuda a asumir la responsabilidad por las cosas que queremos cambiar a nuestro alrededor.

Una vez que reconocemos cuáles son nuestros apegos, se requiere de esfuerzo y práctica cambiar nuestro comportamiento. Alguien que está muy apegado a complacer a la gente debe aprender a no dar demasiado en ciertas situaciones. Debe aprender a soltar el apego a decir que sí todo el tiempo. A veces fijar límites y decir que no es la manera de darle a alguien lo que verdaderamente necesita. De la misma manera, es fácil ensimismarse tanto en la búsqueda de nuestros objetivos que olvidamos demostrar amor y calidez por las personas que nos rodean. Siempre que estemos conscientes de nuestro desequilibrio, podemos comenzar a dar los pasos para corregirlo. A través de la meditación, el estudio de sabiduría espiritual y un cambio de conciencia, podemos hallar el equilibrio interno.

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El agua en nuestro interior ve la perfección en todo, mientras que el fuego ve cuánto trabajo queda por hacer. Necesitamos ambos aspectos en nuestra vida. Si pensamos que todo es perfecto todo el tiempo, vivimos negados ante la idea de que podemos mejorar nosotros y mejorar el mundo que nos rodea. Por otro lado, ver constantemente los fallos y las imperfecciones en nosotros, los demás y el mundo puede hacer que perdamos la apreciación por los increíbles regalos que tenemos del Creador.

Es un delicado equilibrio que todos debemos esforzarnos por alcanzar, pero que puede fortalecer nuestros mejores atributos y acercarnos al Creador.

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