Conceptos Kabbalísticos

4 cosas que no son certeza

Uno de los principios clave de la mayoría de corrientes espirituales es desarrollar un sentido de certeza en el universo. Nos esforzamos por tener certeza en que hay un plan para nuestra vida y que el Creador tiene las mejores intenciones para nosotros. Trabajamos para vencer los miedos y las dudas que tenemos sobre el futuro. Y tratamos de mantener una conexión fuerte con la Luz cuando enfrentamos desafíos.

Tener certeza es esencial para recorrer el camino espiritual. Expande nuestra capacidad de conectarnos con la Luz del Creador, nos permite experimentar la bondad inherente que está en todo lo que nos rodea. Pero tener certeza es más fácil decirlo que hacerlo, y a pesar de todos los artículos y las clases que existen sobre el tema, con frecuencia malinterpretamos lo que verdaderamente significa.

He aquí algunas malinterpretaciones sobre la certeza que pueden retrasarnos en el desarrollo espiritual.

Es lógico pensar que cuando algo no sale de la manera que nos gustaría, solo necesitamos inyectar certeza en la situación y entonces todo resultará a nuestro favor. Pensamos que si tan solo lo creemos, obtendremos el dinero, el empleo, la relación que queremos. Pero la certeza verdadera significa entender que estamos exactamente donde debemos estar en la vida, y que cada desafío u obstáculo que enfrentamos es parte de nuestro proceso espiritual. Quizá no obtuvimos el empleo que queríamos porque hay otro mejor esperándonos a la vuelta de la esquina. Quizá no hemos conocido a nuestra alma gemela todavía porque está apunto de mudarse a la casa de al lado mañana. O quizá debemos aprender alguna lección valiosa gracias a estos desafíos. Certeza significa saber que nuestra alma está recibiendo exactamente lo que necesita cuando lo necesita, incluso si no entendemos cómo o por qué.

Como seres humanos que somos, es natural preocuparnos por el futuro. Intentar convencernos que no estamos preocupados no es lo mismo que tener certeza. Al igual que los desafíos en nuestra vida son oportunidades para convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos, los pensamientos negativos tienen la misma función. Nuestros temores y dudas son obstáculos que surgen, que nos obligan a tomar una decisión: rendirnos ante ellos o superarlos. Mientras tengamos aire en los pulmones, seremos enfrentados por los miedos y las dudas. Cuando decidimos avanzar a pesar de ellos, desarrollamos nuestra certeza.

Cuando decimos que creemos en algo, indica que también tenemos la capacidad de no creer en ello. Implica que hemos decidido lo que creemos. El Rav solía enseñar que la certeza es más fuerte que la creencia porque implica saber. La certeza es saber que la mano del Creador está involucrada en cada aspecto de nuestra vida, al igual que sabemos que el sol saldrá cada mañana.

La certeza debe ser una parte activa de nuestra vida diaria, no tan solo una herramienta que usamos cuando pasamos por una situación difícil. También es importante practicar la certeza cuando las cosas marchan bien. Deberíamos preguntarnos constantemente: “¿Qué hice esta semana para despertar mi certeza?”.

Es fácil caer en la trampa de pensar que la certeza es como un poder mágico que hará que todo marche tal y como queremos. Pero ese no es el propósito de tener certeza. Recuerda que el plan que tenemos para nosotros no es el mismo que tiene el Creador. El Creador quizá quiera que pasemos por desafíos porque Él sabe que hay una lección que nuestra alma necesita aprender a fin de ascender a un nivel superior.

El Creador sabe qué es lo mejor para nuestra alma, y siempre nos dará exactamente lo que necesitamos. Exactamente cuando lo necesitamos. Certeza es saber esto.

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