Ciclos de Vida

Transformar la oscuridad en Luz

¿Alguna vez has pasado por una situación en la que pensaste que algo sería el fin del mundo pero resultó ser una bendición? Todos hemos escuchado el término “bendición oculta”. ¿Por qué el Creador debe enviarnos bendiciones ocultas? Todo esto se relaciona con nuestra incapacidad para, algunas veces, ver la verdad. Incluso físicamente, la ciencia nos dice que los ojos no ven correctamente sino que invierten la imagen. El cerebro es responsable de corregir y revertir la imagen que capta el ojo. En este sentido, sabemos que en esencia requerirá esfuerzo y sabiduría espiritual para entender lo que verdaderamente está ante nosotros. En la porción de esta semana, el profeta Bilaam no lograba ver al ángel que estaba parado delante de él, a pesar de que su asno sí podía verlo. La humildad nos recordará que no siempre vemos lo que creemos ver. A menudo vemos lo que preferimos ver. Cuando aprendemos a ver con nuestro corazón en lugar de nuestras intenciones personales, podremos ver la verdad. Esta semana recibimos el regalo de transformar nuestra naturaleza. Podemos abrir el corazón y aprender a mirar el mundo a través de un lente de amor y humildad en lugar de un sentido de merecimiento e interés personal. Esta transformación nos permitirá ver la Luz que nos rodea.

Esta semana, nuestra porción para guiarnos es Balak. Balak vio los milagros y las proezas de los israelitas. Él vio todo lo que habían logrado y los enemigos que habían derrotado, y tuvo miedo de ellos. Balak tuvo lo que se llama “mal de ojo”. El poder del odio y la envidia estaba dentro de él. Él solo podía pensar en sí mismo, sus necesidades y sus intenciones personales. Por consiguiente, no había una abertura para que él pudiera ver algo además de sí mismo; la verdad lo evadía siempre. Él decidió solicitar las fuerzas del profeta negativo Bilaam. Balak pensó que juntos, con su mal de ojo y el poder de maldecir de Bilaam, podrían derrotar con éxito a los israelitas y destruirlos. La porción de Balak, superficialmente, es acerca de la negatividad, pero en el panorama más amplio trata sobre la protección de esta negatividad y el poder de incluso transformarla. El Creador siempre nos envía esta porción durante el mes de Cáncer, cuando nuestro astro regente es la Luna. La Luna es una roca que carece completamente de Luz; no da, solo recibe. En este sentido, podemos ver cómo estos dos villanos son muy parecidos a la Luna. Sin embargo, la Luna puede brillar cuando hay una transformación. Hay esperanza para que cada vestigio de oscuridad se convierta en Luz. Balak y Bilaam comenzaron su tarea de destruir a los israelitas, pero a pesar de cada maldición que conjuraban y cada maleficio que creaban, no lograron maldecir a los israelitas. El Creador estaba protegiendo a los israelitas de las fuerzas de Balak y Bilaam. Bilaam era más elevado que Balak. Bilaam advertía constantemente a Balak que no podría maldecir a los israelitas, pues estaban protegidos. Bilaam veía que solo podía bendecirlos. No obstante, Balak insistió. Finalmente, después de tres intentos de maldecir a los israelitas, Bilaam los bendijo aún más. El plan de Balak se había arruinado. Durante este proceso, Bilaam comenzó a transformarse. Se conectaba cada vez más con la Luz y podía ver la verdad. Debido a esto, su corazón se abrió, se conectó con el Creador y pudo ser un canal para bendiciones en lugar de maldiciones.

Las porciones de la Torá que leemos cada semana están vivas y son para la actualidad. Quizá pensemos que estamos leyendo sobre gente que vivió hace miles de años, pero, en realidad, estamos leyendo acerca de nosotros mismos. Tenemos a Balak y a Bilaam en nuestro interior. También tenemos la pureza de Moshé y la Fuerza de Luz del Creador dentro de nosotros. Siempre es cuestión de qué elegimos como nuestra conexión y fuente. Nuestras intenciones ocultas y nuestro propio egoísmo nos engañarán haciéndonos pensar que nos estamos beneficiando. La influencia de la Luna este mes es lo que los kabbalistas llaman: “el Deseo de Recibir para Sí Mismo”. Se trata de esta característica innata que todos tenemos y que el Creador nos dio. Todos compartimos este deseo de recibir y es lo que nos permite atraer Luz espiritual. El Creador nos hizo perfectos tal como somos. Sin embargo, le pedimos al Creador que nos enviara a este mundo para que pudiéramos tener la oportunidad de transformar nuestro deseo en dar. Deseamos convertirnos en un ser dador, no solo receptor. Gracias a esto existe la ley espiritual en este mundo de que, para poder recibir, primero debemos cultivar y desarrollar nuestra capacidad de dar y compartir. En lugar de un corazón cerrado que solo piensa en sí mismo y en qué puede recibir, podemos desarrollar un corazón abierto y amoroso que se interese en lo que puede ofrecer a los demás y al mundo. Esta transformación es lo que enciende la Luz en este mundo y nos permite recibir. Esta es la paradoja. Al igual que la Luna, que solo puede recibir luz cuando la refleja y la comparte. Sin esta transformación, la luz simplemente desaparecería en el espacio. Nosotros también podemos recibir todavía más cuando aprendemos a compartir. Balak y Bilaam no podían ver. Ellos solo veían lo que querían ver. Ellos no podían ver que los israelitas eran bendecidos con la capacidad de hacer la transformación que despierta un corazón amable, abierto y amoroso. Ellos tenían este poder de eliminar sus intenciones ocultas y convertirse en seres de compartir. Esta siempre ha sido la razón por la que la gente es bendecida y no maldecida. Cuando nos conectamos con la parte del Creador que está en nuestro interior, la parte que desea amar y compartir, las bendiciones siempre fluirán hacia nosotros y estaremos protegidos de cualquier fuerza negativa.

Esta semana en tus meditaciones, observamos la hermosa mariposa monarca. Dentro de su capullo ocurre una transformación en todo el sentido de la palabra. Primero comienza como una oruga, que camina por la faz de la tierra. Luego pasa por una transformación en la que se convierte en una hermosa criatura capaz de volar. Sale de un capullo, que una vez estuvo sujeto a la tierra, para elevarse por el aire con su belleza, ligereza y esplendor. Entendemos que todos somos como la mariposa monarca. Todos podemos venir al mundo de una manera y salir de él de otra. Podemos aprender a volar. Esta transformación es posible cuando abrimos nuestro corazón y elegimos el amor en vez del odio. Elegimos dar una mirada gentil en lugar de mal de ojo. Elegimos bendecir y no maldecir. Elegimos ayudar a quienes lo necesitan y no alejarnos de sus manos extendidas. El mes de Cáncer nos da el poder de la sensibilidad y el cuidado a fin de que podamos hacer esta transformación vital. Una transformación que beneficie al mundo, a los demás, pero, como siempre, finalmente nos beneficia más a nosotros. Porque cuando bendecimos, somos bendecidos. Esta es la razón por la que vinimos a este mundo, para salir de nuestros capullos habiendo realizado nuestra labor sagrada de transformar la oscuridad en Luz.

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