Festividades y Zonas de Tiempo

Aferrarnos al alma de Mashíaj

Rav Áshlag cita una sección del Tikunéi Zóhar que explica un versículo de Yeshayahu (Isaías) que dice que hay una voz enviada por la Luz del Creador que intenta despertarnos a cada uno de nosotros para hacer el verdadero trabajo espiritual. Pero luego la voz dice: “¿Por qué debería seguir llamando?”.

Entonces, ¿por qué la voz pregunta eso? Porque, desafortunadamente, el Zóhar nos dice que incluso la mayoría de los que están involucrados en el trabajo espiritual lo hacen en el nivel de egoísmo y por su propio crecimiento espiritual; el Zóhar dice que no hay suficientes personas que sean despertadas a hacer el trabajo espiritual para aliviar el dolor, el sufrimiento y la muerte que existe en el mundo y que afecta a otros. Y debido a que pocas personas son despertadas para eso, dice que el espíritu y el alma de Mashíaj, la Luz de la eliminación del dolor, el sufrimiento y la muerte, se marcha y no regresa. Y los kabbalistas explican que especialmente en Shabat Devarim, durante los días que anteceden a Tishá BeAv y en el mismo Tishá BeAv, la voz que envía el Creador viene y toca los corazones de cada uno de nosotros, preguntándonos cuánto deseo genuino tenemos para revelar la Luz del Creador en el mundo a fin de que el dolor, el sufrimiento y la muerte no solo sean eliminados de nosotros sino también de los demás.

Por lo tanto, entendemos de esto que no hay otro momento del año en el que ese toque a nuestro corazón venga de la Luz, rogándonos que despertemos. Si, como dice el Zóhar, esa voz viene y ve que desafortunadamente no estamos suficientemente concentrados a nivel individual o colectivo en hacer el trabajo de aliviar el dolor, el sufrimiento y la muerte de los demás, salvo el nuestro, entonces ese espíritu, esa Luz de Mashíaj, se marcha. Por lo tanto, este es el trabajo, especialmente durante Shabat Devarim y Tishá BeAv; lo que queremos pedir durante este período es aferrarnos al alma de Mashíaj.

Hay una historia en la que la madre de Mashíaj dice que un viento vino y se llevó a su hijo. La historia habla acerca de esta época del año, la época en la que el viento, el espíritu, el alma de Mashíaj, el alma que comprende toda la Luz del Guemar HaTikún, el Fin de la Corrección, viene a inspeccionarnos a todos nosotros, individual y colectivamente. Viene a ver si somos despertados de mayor manera para reenergizar y reforzar nuestro trabajo espiritual, no para nuestro propio beneficio, sino para los demás. Si la respuesta es sí, entonces podemos aferrarnos al alma de Mashíaj, podemos aferrarnos a una chispa de la Luz del Fin de la Corrección. De lo contrario, como dice el Zóhar, ese espíritu regresa a su lugar y quizá el próximo año tendremos el mérito de recibirlo.

Esta es una oportunidad increíblemente importante que tenemos durante Shabat Devarim y Tishá BeAv. Podemos pedir ser uno de esos individuos que se aferra al alma de Mashíaj, que se aferra a ese despertar y que, por consiguiente, abra nuestro corazón y nos permita aferrarnos a esa Luz que nos lleva a nosotros —y a todo el mundo— un paso más cerca del Guemar HaTikún, al fin del dolor, el sufrimiento y la muerte.

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