Festividades y Zonas de Tiempo

Entrar a la casa del rey

Estamos ahora en la época de Sucot, el período de siete días después de Rosh Hashaná y Yom Kipur en el que recibimos la llamada Luz de Misericordia, que incluye todas las bendiciones y la protección que queremos atraer durante el resto del año. Si no fuera por la purificación de Yom Kipur y la eliminación de juicios en Rosh Hashaná, no seríamos capaces de recibir todas las bendiciones y la protección que están disponibles para nosotros durante esta época. No obstante, para manifestar la Luz de Sucot, tenemos que despertar la conciencia y la mentalidad adecuadas.

Hay una historia en el Midrash que explica el tipo de conciencia que debemos tener cuando entramos a la sucá. Se basa en un versículo del libro de los Salmos en el que el Rey David está hablando con el Creador y le dice, “Pongo mi confianza en Ti, y por eso no tengo miedo, no tengo dudas, porque sé que el Creador vendrá y me apoyará”. Sin embargo, la pregunta que hace el Midrash es que, aunque esté bien que queramos que el Creador sea la fuente de toda nuestra protección, nuestras bendiciones y Luz, ¿cómo sabemos si el Creador quiere serlo para nosotros?

Esta es la historia con la que responde el Midrash:

Había una vez un ladrón que vivía en un pueblo cuyo gobernante estaba determinado a capturar a todos los ladrones que allí habitaban. Un día, los soldados del gobernante atraparon a este ladrón y él les dijo: “Ustedes están trabajando para el gobernante que está por debajo del rey, yo soy uno de los mejores amigos del rey y, por eso, ustedes no pueden tocarme”. Cuando los soldados escucharon esto, por supuesto que no lo tocaron y lo retuvieron hasta la mañana siguiente para presentarlo ante el rey.

El rey, quien no reconocía al ladrón, le preguntó cómo se habían conocido. El ladrón respondió que ellos realmente no se conocían, a lo que el rey pregunta: “¿Por qué les dijiste que eras uno de mis mejores amigos?”. El ladrón respondió: “Es cierto que no nos conocemos, pero como puede ver, pongo toda mi confianza en usted. De no haber dicho que somos buenos amigos me habrían hecho daño”.

Entonces el rey, que estaba alegre —tal como sucede durante los días de Sucot—, les dijo a los soldados que lo dejaran libre. ¿Por qué? “Porque el ladrón puso toda su confianza en mí y no intentó escapar. Él sabía que al presentarse ante mí yo lo protegería y lo dejaría libre”.

Este es el regalo de Sucot; tal como en Salmos el Rey David le dice al Creador: “Confío en Ti, y aunque ciertamente Tú, el Creador, podrías no conocerme, yo te conozco y pongo toda mi confianza en la Luz. En consecuencia, la Luz tiene que protegerme”. Sucot es un tiempo de alegría y, como tal, cuando nos dirigimos al rey, o al Creador, quien está alegre, aunque no digamos o hagamos lo correcto, Él permite la entrada a todos porque está de muy buen humor.

Después del trabajo de Rosh Hashaná y Yom Kipur, algunas de las fuerzas de juicio y negatividad han sido transformadas y otras han desaparecido por completo. Pero para aquellos de nosotros que no creemos haber logrado eliminar todo, tenemos Sucot. El Zóhar dice que durante Sucot nos alejamos del juicio y la negatividad yendo a la casa del rey, la sucá, la casa del Creador. Y si bien es cierto que el Creador, como en la historia, nos dirá “¿Quién eres? No te conozco, pero ¿me pides que te proteja?”, en Sucot somos bienvenidos en la sucá, hasta quienes no saben o no merecen recibir la Luz, bendiciones y protección que la casa del Creador nos puede dar, porque está presente una abrumadora cantidad de misericordia proveniente de la Luz del Creador. Todos somos bienvenidos a recibir, no solo para hoy sino para todo el año.

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