Festividades y Zonas de Tiempo

La verdad sobre Pésaj

Nota del editor: La verdad sobre Pésaj por Rav Berg se publicó originalmente como parte de un folleto de bienvenida para los asistentes a la celebración de Pésaj del Centro de Kabbalah en 2004. Nos complace poder publicarla completa ahora en Kabbalah.com para que estudiantes de todas partes del mundo se beneficien del profundo y enriquecedor mensaje del Rav, que revela los secretos de Pésaj y el significado oculto de este día sagrado.


Desde hace un largo tiempo he intentado explicar el verdadero propósito de cada una de nuestras festividades. Esto se ha vuelto necesario dado que el concepto de las festividades, como lo plantea la religión convencional, se ha desviado de la intención original presentada en el Monte Sinaí.

La festividad de Pésaj, la historia bíblica sobre el éxodo de Egipto, se ha llenado de contradicciones, malinterpretaciones y, desafortunadamente, tergiversaciones.

Permítanme decir desde un principio que la Escritura indica vehementemente que los israelitas nunca tuvieron intención alguna de salir de su amado Egipto. Esto se menciona repetidas veces a lo largo del período de cuarenta años que los israelitas estuvieron en el desierto después de salir de Egipto (Números 11:18, 20:5, 21:5).

Por lo tanto, ver Pésaj como una celebración del momento en el que los israelitas salieron alegremente de la esclavitud y fueron libres es una distorsión total de la realidad. Al contrario, los israelitas fueron literalmente expulsados de Egipto por el Faraón después de que él viera con sus propios ojos que todos los primogénitos murieran.

¿Es posible imaginarnos que, después de haber sido liberados de un campo de prisioneros de guerra, alguno de ellos insista en quedarse en esos campos? ¿Aceptaríamos el hecho de que esos sobrevivientes desearan volver porque perciben que su residencia previa era un maravilloso lugar para pasar el resto de sus vidas?

La Escritura dice que a pesar de que el Faraón les exigió a los israelitas que se marcharan de inmediato, ellos no salieron sino hasta la mañana siguiente. ¿Podríamos asumir según esto que no tenían ninguna prisa en irse?

Y de haber sido así, ¿cómo podemos conmemorar la festividad de Pésaj como un recuerdo de los tiempos difíciles que los israelitas enfrentaron en Egipto cuando, de hecho, ellos no tenían ninguna prisa en marcharse de ese entorno “difícil”? Aún así, esta es la historia que se ha perpetuado por los últimos 3400 años.

Podemos asumir que durante esa época la ignorancia acerca de la Escritura predominaba tanto que el israelita simplemente no sabía la verdad de sus orígenes, o que había algún esfuerzo concertado para ocultar el verdadero significado de esta festividad particular; relegándola así a la conmemoración de una presunta “libertad de la esclavitud”. Pero nada podría estar más lejos de la verdad. La pregunta que la Kabbalah siempre ha formulado acerca de las narraciones, las historias y los relatos de la Biblia (Torá) es:

El judío, cristiano y musulmán modernos, y si vamos al caso, los practicantes de todas las otras grandes religiones, se están haciendo esta misma pregunta: ¿qué significan estas historias para mí hoy en día? ¿Qué relevancia tienen para mi propio bienestar?

Esta pregunta ha sido ignorada mucho tiempo y, como resultado, esto a provocado una dicotomía entre la religión de una persona y los problemas que ocurren en su vida cotidiana. En esta Era de Acuario, los hombres y las mujeres con libertad de pensamiento ya no se conforman con aceptar el enfoque dogmático de la religión. Un enfoque que, en efecto, dice: “Acepta y no cuestiones”.

Hace unos 2000 años, el Zóhar reconoció que esta revuelta ocurriría en la Era de Acuario y predijo que la gente no aceptaría las doctrinas de la religión sin comprender a totalidad su significado y la relevancia para su propia vida.

El Zóhar instó a la gente del mundo a cuestionar y preguntar por qué, pese a la posibilidad de que quizá no habría ninguna respuesta a sus preguntas.

El Zóhar deja muy claro que no debemos aceptar principios dogmáticos sin una explicación precisa del significado detrás de dichos principios; que uno debe entender la relación entre estos principios y su práctica en la vida diaria; y que debemos llegar a saber exactamente cómo la observancia de estos principios mejorará nuestro bienestar mental y físico.

Siempre hemos asumido que cuando se les envió a los egipcios la décima plaga, la “muerte de los primogénitos”, los israelitas estaban gozosos y felices. Estaban siendo testigos de la destrucción de sus supuestos enemigos, el pueblo que los había esclavizado.

No obstante, los egipcios también eran parte de la humanidad. Desde un punto de vista espiritual, ¿podemos considerar este acto de Dios como un principio universal aceptable? Suponer que el asesinato es permisible porque afectó a otros y no a los israelitas sería equivalente a decir que cualquier pueblo puede destruir a otro siempre y cuando sean considerados como el enemigo.

Algo claramente está faltando en esta interpretación del evento de Pésaj. Y aunque no haya conexión entre uno y otro, hay muchos otros momentos en la Torá en los que se les pidió a los israelitas que destruyeran a hombres, mujeres y niños (Números 31:17).

Ante estas evidentes contradicciones, el Zóhar afirma que la festividad de Pésaj debe tener una descripción más sutil y significativa de lo que realmente estaba sucediendo en Egipto.

El primer aspecto de esto es que el concepto de libertad de la esclavitud egipcia en verdad se refiere a una esclavitud interna no física.

El Zóhar dice que lo que estaba ocurriendo en Egipto era la perpetuación del Deseo de Recibir para Sí Mismo. Los egipcios tan solo eran una metáfora de las fuerzas que estaban a cargo de este poder. Ellos, en realidad, eran parte de la fuerza satánica que dominaba a todo el mundo con caos. Eso es lo que “libertad de Egipto” significaba, era romper las cadenas que tenían al mundo cautivo del Deseo de Recibir para Sí Mismo.

Satán proviene de la palabra aramea su-tan, y el Zóhar lo describe como una fuerza y no como una persona. En esencia, hay solamente dos fuerzas en este mundo: la fuerza oscura inmaterial, representada simbólicamente por los egipcios, y el Deseo de Recibir para Compartir, representada por los israelitas.

El término “israelitas” incluía a todos los demás pueblos del mundo que, por naturaleza propia, eran seres dadores. Estos otros pueblos también fueron esclavizados por los egipcios que, reitero, se refiere al dominio de Satán sobre todos aquellos que tienen una energía-inteligencia de compartir.

El dominio de Satán perpetuaba la existencia del caos. El caos solo podía existir donde había una abrumadora energía-inteligencia del Deseo de Recibir para Sí Mismo. Mientras el mundo no pudiera eliminar este aspecto negativo de su naturaleza, las limitaciones del tiempo, el espacio y el movimiento, el dolor y el sufrimiento seguirían siendo parte del panorama humano.

Esto nos trae ahora al verdadero propósito de Pésaj.

Pésaj, el 15 del mes lunar de Aries, fue determinado en el momento de la Creación. En ese momento, la asombrosa energía de la Fuerza de Luz del Creador, que es una energía dadora, fue liberada en el cosmos. Si la humanidad hiciese contacto con esta energía, la energía dadora sería la fuerza dominante de este mundo y la energía de oscuridad, que representa el caos, el dolor y el sufrimiento, llegaría a su fin.

Satán, o la energía de oscuridad, no puede coexistir con la Fuerza de Luz del Creador. Cuando la gente expresa el aspecto del Deseo de Recibir para Sí Mismo de su naturaleza, demuestra deseo; lo cual es contrario al Deseo del Creador.

Entonces, la Fuerza de Luz del Creador da un paso atrás en respeto a los deseos de la gente, puesto que no hay coerción en asuntos de energía espiritual.

Después de 2000 años, sin haber señal de alivio para la humanidad, Dios ejerció la oportunidad que había sido determinada durante la Creación. Los israelitas de esa época o no podían o no cambiarían su naturaleza intrínseca del Deseo de Recibir para Sí Mismo.

El objetivo de Pésaj era infundir el universo, en el día 15 del mes lunar de Aries, con una energía infinita de compartir. Moshé les proporcionó a los israelitas las herramientas para acceder a esta asombrosa energía, la cual está disponible solamente en la noche de Pésaj.

Esta energía de la Luz fue tan avasalladora que la oscuridad de Satán (caos, dolor y sufrimiento) se retrajo de inmediato. Se había roto el pilar de la fuerza. El mundo entonces pudo disfrutar verdadera libertad del caos. Las metafóricas cadenas de la esclavitud egipcias habían sido rotas.

El propósito de Pésaj es aprovechar nuevamente la energía de la Fuerza de Luz, la cual está disponible el 15 de Aries, a fin de interrumpir el dominio de la oscuridad sobre nuestra vida. Según la ley kabbalística de “no desaparición”, una vez que un evento ocurre en el plano metafísico, está disponible para nosotros todos y cada uno de los años.

Ahora podemos entender por qué el caos siempre ha estado presente en la vida de todos los pueblos del mundo. Se debe a que el verdadero significado de Pésaj ha sido malinterpretado por completo. La tradición familiar de reunirse en celebración de la libertad de los israelitas de la esclavitud física ha eclipsado la oportunidad más significativa que tenemos disponible en esta festividad.

A propósito, en términos kabbalísticos, no existen las llamadas “festividades”. No son momentos para celebrar un evento que sucedió en la historia.

En lugar de ello, la Kabbalah los considera como “días completos”[1], es decir, un período de tiempo único en el que nos conectamos con la energía de Dios. Deben ser vistos como una oportunidad, no como una carga o un precepto que debemos cumplir.

Lo que podemos deducir de la interpretación zohárica es que los israelitas no tenían ningún deseo de salir de Egipto. Era cómodo, agradable y estaba lleno de los lujos de la vida. Sin embargo, dado que los israelitas todavía no habían alcanzado un estado de conciencia elevado, estaban —al igual que la mayoría de la gente hoy en día— esclavizados a la idea de que el caos es una característica intrínseca y permanente de la vida.

Es precisamente por esto que Pésaj se considera un milagro. Debido a que no teníamos ninguna preparación ni capacidad para conectar con la asombrosa conciencia de libertad del caos, nuestra vida habría seguido en el plano del dolor y el sufrimiento.

La naturaleza intrínseca de los israelitas en esa época no había tenido ningún cambio significativo. Ellos tuvieron que ser engatusados por Moshé para que salieran de Egipto. El milagro que ocurrió fue la iniciativa que tuvo la Fuerza de Luz para poner fin al caos.

Aún así, nosotros —que todavía no hemos alcanzado esa conciencia elevada de Deseo de Compartir— podemos acceder a esta poderosa energía con las herramientas que la Kabbalah nos ofrece; acceder a la misma energía que eliminó el caos de los israelitas en Egipto.

Esta fue una época inusual en la historia. No se ejercieron las leyes del “Pan de la Vergüenza”, las que impedían que Dios interviniera en momentos de necesitad, dolor o sufrimiento. Por primera vez en la historia, la humanidad recibiría la beneficencia de la Luz a pesar de que el hombre todavía no se había ganado la beneficencia de la Luz.

Esta oportunidad surgió solo una vez en el transcurso de la historia humana y fue en el momento que los israelitas estaban en Egipto.

Ahora se pueden contestar las muchas preguntas que surgieron al comienzo de este diálogo. El período entre Pésaj y la Revelación en el Monte Sinaí fue expresamente para que los israelitas cambiaran su naturaleza. Cuando ocurrió la revelación, los israelitas estaban preparados para la absoluta eliminación del caos de este universo.

Desafortunadamente, cuando esa oportunidad llegó, el Deseo de Recibir para Sí Mismo se había consolidado tanto dentro de los israelitas que los llevó a construir el becerro de oro y, con ello, la caída de un estado de conciencia elevado.

Esta interpretación zohárica del verdadero significado y oportunidad de Pésaj nos motiva a hacer todo esfuerzo posible para conectarnos con el asombroso poder que está disponible esta noche. Con una masa crítica de personas informadas conectándose a la energía dadora de nuestro Creador, el poder de Satán y el caos llegarán a su fin.

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[1] “Wholly-day”: Holy es “santo” y wholly es “completo” en inglés, cuando se pronuncian suenan igual y se refiere a que un día festivo o sagrado en realidad significa un día de completitud.

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