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Combinar dos realidades

Matot Maséi es una porción increíblemente larga, tiene 244 versículos; no obstante, el Zóhar la discute en solo dos cortas páginas. Sabemos que debido al principio kabbalístico de que menos es más, en los lugares en los que el Zóhar omite o tiene poco que decir sobre un tema, nos queda profundizar en el secreto que se puede revelar allí.

Esta porción relata los viajes de los israelitas de una ciudad a otra; ciudades del pasado que ya no existen. Según el Zóhar, esto es significativo porque es a través de la cuántica —donde ayer, hoy y mañana son uno— que el caos dejará de ser parte de nuestra vida. Una vez que podamos ver el mañana, podremos mejorar, prevenir o alejarnos de los sucesos que nos puedan traer caos. El Zóhar explica que en esto consisten estas dos porciones, Matot y Maséi: la cuántica, todo es uno.

Hay 112 versículos en la porción de Matot, y el Zóhar explica que el número 112 representa la interconexión entre el mundo del Tetragrámaton (el mundo metafísico, el Universo Perfecto en el que la realidad no es capturada o dominada por las limitaciones físicas) y el mundo de Elokim (la realidad física limitante y caótica). El valor numérico del Tetragrámaton es 26, y cuando se combina con el valor numérico de Elokim (otro Nombre de Dios), que es 86, tenemos un total de 112.

Pero Dios no es un renegado o un criminal que necesite al menos 72 Nombres diferentes porque está huyendo de ciudad en ciudad y, por ende, necesita otro alias. Entendemos que cada Nombre de Dios se refiere a una dimensión diferente y, por lo tanto, tenemos 112 versículos para decirnos que existen dos realidades opuestas —el Universo Perfecto y el universo caótico— que se pueden combinar en una sola. Este es el secreto de Matot.

Dice en el primer versículo que Moshé primero habló con los jefes y después con los demás israelitas acerca de las promesas. La Biblia reconocía el poder de la mente y de la palabra. Cuando expresamos algo verbalmente, por ejemplo: “Estaré ahí”, ya ha ocurrido en la realidad del 99 %. Solo en el 1 % queda de nuestra parte manifestarlo. Cuando hacemos una promesa o un juramento que no manifestamos, el Zóhar dice que creamos un hoyo negro.

¿Por qué Moshé se dirigía primero a los jefes ante cualquier situación? ¿Era porque quería mostrar respeto, demostrar una estima superior por estos líderes en comparación con los otros israelitas? El Zóhar dice que es muy simple: un jefe significa control. Controlas si diriges, y la idea de las promesas consiste solamente en el control. Así como somos los creadores de estos hoyos negros, también podemos eliminar los hoyos negros en nuestra vida. De eso trata esta porción. El término jefe solo se usa para indicarnos que si queremos estar en control, no hay más opción salvo interconectar la conciencia —que está conectada al Universo Perfecto— y traer esa conciencia para doblegar la realidad física conocida como Elokim, el mundo de caos. Esto es hermoso.

Nos han dado el sistema mediante el cual podemos ejercer control sobre dos elementos diferentes: la mente sobre el cuerpo, sobre la materialidad, sobre el caos, dondequiera que exista. Con nuestra conciencia podemos atraer el Universo Perfecto; no hay duda de que podemos poner fin al caos en nuestra vida personal conforme a lo que aprendemos del Zóhar.

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