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La conciencia es la única realidad

La Biblia dice que Yaakov soñó con una escalera por la que los ángeles subían y bajaban. Para hacer las cosas un poco más difíciles, en este versículo Dios le dice a Yaakov que la tierra en la que estaba acostado se la daría a él y a su descendencia, quienes serían como el polvo de la tierra. Luego Yaakov despertó y concluyó que ese era indudablemente un lugar de Dios y tuvo miedo. ¿Cómo pudo saber Yaakov que ese era un lugar de Dios? Él estaba durmiendo, y cuando dormimos no estamos conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Todos soñamos cada noche, pero la mayoría de nosotros no recuerda sus sueños. Yaakov le dio mucha importancia al hecho de haber soñado esto y que no sabía de qué lugar se trataba. ¿Cuántos de nosotros consideraría este sueño como una realidad? ¿Cuántos de nosotros estamos convencidos de que la eliminación del tiempo, el espacio y el movimiento es posible?

Las respuestas a las preguntas concernientes al sueño de Yaakov son muy simples. Cuando la Biblia dice que Yaakov se durmió, el Zóhar explica que lo que ocurrió no estaba en el reino de los sueños. La historias bíblicas solo señalan ideas que nos pueden ayudar en nuestra vida diaria para hacerla más fácil. Esta es la razón de ser de la Biblia, no es un documento histórico ni un libro de leyes y normas. Incluso en el Zóhar está escrito que podríamos escribir historias mejores. Desafortunadamente, el reino de la materialidad lleva nuestra conciencia a creencias ilusorias. El Zóhar explica que lo que la Biblia trata es el reino de la conciencia más allá del reino de lo físico.

Rashi (Rav Shlomó ben Itzjaki), reconocido comentarista de la Biblia, dice que Dios enrolló toda la tierra de Israel como un pergamino que cupo donde Yaakov dormía. El Zóhar dice que la mayoría no lo cree, y ese es nuestro problema. Si estuviésemos totalmente convencidos, sin ninguna sombra de duda, de que el mundo físico tal cual lo vemos es solo un pequeño punto en la pantalla de una computadora, podríamos entender que el 99 % de la Creación no es físico y que el 99,9 % de todo lo que está en la realidad física no es sólido, es espacio. De hecho, hay más átomos en el aire que está frente a nosotros que en la silla en las que estamos sentados, solo que no podemos sentirlos.

La historia de Vayetsé nos intenta mostrar la naturaleza de la realidad física. No hay problemas, restricciones ni limitaciones físicas. No existen el tiempo, el espacio ni el movimiento como limitaciones. Nadie en el mundo tendría problemas si la humanidad pudiera superar la limitación del tiempo, el espacio y el movimiento. Aquellos que pudieran ver el mañana, sabrían qué hacer hoy; todos serían prósperos. Si viéramos un desastre inminente en una aerolínea, ¿quién se subiría al avión? ¿Cuántos desastres podríamos evitar si tan solo pudiésemos ver? Pero estamos gobernados por estas limitaciones porque por milenios hemos concentrado nuestra conciencia en la realidad física.

Sin embargo, el Zóhar nos recuerda que la única realidad que existe es la conciencia, nada más. Cualquier cosa que esté en la mente, esa es la realidad. Mientras no creamos que podemos rejuvenecer, nunca nos haremos más jóvenes. Satán ha controlado a la humanidad por muchos milenios y nada ha cambiado. Si no creemos que puede cambiar, no cambiará.

Si observamos la historia, la transformación positiva parecía improbable; pero las cosas han cambiado en el siglo pasado. El hombre fue a la luna, viajó a la velocidad del sonido y, ¿cuántos nos hemos preguntado: por qué ahora? Ninguno lo ha hecho porque nuestra conciencia está dormida. Este es el poder de Satán.

La única razón por la que las cosas han cambiado en nuestro tiempo es por Rav Áshlag (fundador del Centro de Kabbalah). La única razón que veo para esto es porque el Zóhar fue revelado por primera vez. En lugar de quedarse en un sitio donde nadie lo pudiera leer, de repente apareció una traducción al hebreo moderno que lo puso al acceso de todos. Esto es lo que hizo diferente al siglo XX.

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