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Ver las cosas como realmente son

La porción de esta semana es conocida como Lej Lejá: “Vete de tu tierra […] a la tierra que Yo te mostraré”. Como la mayoría de nosotros sabemos, en esencia hemos nacido dentro de la prisión de nuestros cinco sentidos. Nuestros sentidos son instrumentos que nos hacen totalmente incapaces de entender realmente qué nos rodea. Lo que los ojos ven es muy poco de lo que existe. Nuestra mente entiende un 1 % de nuestra psique; nuestra conciencia está limitada a ese 1 % de realidad ilusoria. Necesitamos eliminar las barreras para ver el mundo real tal como es, no como parece ser; es como ver a una mujer hermosa y proyectar en sus cualidades físicas otros atributos y verla como inteligente, lista, capaz y todo lo que hay debajo del sol. Como dice el viejo adagio: “No puedes juzgar a un libro por su portada”.

El Zóhar dice que cuando nos conectamos con la porción de Lej Lejá, ésta puede darnos la habilidad de alcanzar niveles más elevados de conciencia para ver las cosas como realmente son y no permanecer incapacitados por el tiempo, el espacio y el movimiento.

Una persona nace esencialmente con la inclinación al mal, así que ¿somos todos malos cuando somos niños pequeños? ¿Es eso lo que las Escrituras intentan decir? El Zóhar explica que nacer con la inclinación al mal quiere decir que todos nos encontramos en una prisión del tiempo, el espacio y el movimiento. ¿Puedes imaginar que todos vieran lo que realmente está a nuestro alrededor? ¿Cuántas personas realizarían actos negativos si supieran que podemos ver sus intenciones, sus negatividades o cualquier forma de actividad porque podemos ver más allá del área de nuestras limitaciones?

Aunque las escrituras describen que Avraham se trasladó de una ciudad a otra, el Zóhar dice que la lección interna está dedicada a cómo podemos alcanzar el dominio sobre nuestro destino. Sin la eliminación de estas limitaciones —y todos estamos sujetos a ellas— no somos libres. Puede que imaginemos cómo dominar nuestro propio destino, pero a menos que tengamos la habilidad de trascender las limitaciones, ¿cómo podemos decir que tenemos control?

Hemos aceptado la idea de que tenemos que sufrir, “Oh, terminará pronto”, y lo aguantamos porque hemos ignorado alcanzar el nivel de mente sobre materia en nuestra propia existencia. Lo que las Escrituras nos quieren decir es que todos podemos hallar razones y justificaciones para lo que vamos a hacer; ya sea algo que pueda herir a otros o ayudarlos. Desafortunadamente, somos más propensos a solo ver nuestra versión de la película.

Necesitamos entender que el tiempo, el espacio y el movimiento no deberían ser un factor limitante. El Zóhar explica que nuestra mente no está confinada a estos cinco sentidos. No hay nada en la existencia de una naturaleza física que haya sobrevivido en la misma medida que lo han hecho las enseñanzas de la Kabbalah.

Los kabbalistas sabían hace 4000 años que un diente contiene ADN. La primera vez que el corazón creció o el hígado creció, fue el ADN lo que los creó. ¿Por qué nuestros otros rasgos no crecen nuevamente como nuestro cabello y nuestras uñas? Nuestra conciencia creerá como verdad aquello a lo que la sujetemos.

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