Maestros Kabbalistas

Estudiar con nuevos ojos

Cuando estudiamos la sabiduría espiritual de la Kabbalah, la mayoría de nosotros comienza a tomar el conocimiento por sentado. Aprendemos cierta terminología y conceptos, y después llegamos a aceptarlos sin mayor análisis. Por ejemplo, aprendemos que las Sefirot son llamadas Kéter, Jojmá, Biná, etc. Quizá asumamos que estos son los nombres que les dio el Arí o que, simplemente, así las llaman. Sin embargo, en Las Diez Emanaciones Luminosas, Rav Áshlag explica que las Diez Sefirot a veces son mencionadas con nombres diferentes en otros momentos, y que no deberíamos simplemente aceptar la terminología como un hecho. Él enseña la importancia de cuestionar por qué las cosas reciben el nombre que tienen y por qué las cosas son de la manera que son. Esta lección debería influir en todos los aspectos de la forma en que estudiamos la sabiduría.

Dice en el Midrash que cada vez que miramos una enseñanza, deberíamos verla como si fuese completamente nueva para nosotros. Los kabbalistas enseñan que uno de los peligros de estudiar la sabiduría desde temprana edad es que tendemos a mirar la sabiduría con los mismos ojos a medida que maduramos. Cuando estudiamos la Torá desde niños, por ejemplo, solo la entendemos en el nivel más básico. A medida que crecemos y continuamos estudiando, solemos pensar que eso añadirá al conocimiento ya adquirido. No obstante, el problema con esta idea es que estamos construyendo sobre nuestra falta de entendimiento. ¿Qué entendíamos primero cuando éramos niños? Muy poco. En la medida que seguimos estudiando, es como si construyéramos una casa sobre unos cimientos defectuosos.

Cada uno de nosotros cae en este comportamiento. Cuando nos cruzamos con algo que ya hemos aprendido antes, no dejamos de lado nuestras nociones preconcebidas ni intentamos abordar el material con nuevos ojos. De acuerdo con Rav Áshlag, cuando estudiamos del Zóhar o cualquiera de los escritos de los kabbalistas, aun cuando creamos que conocemos un concepto, es mejor no repetírselo a alguien simplemente sino acudir a la fuente, leerlo de nuevo, y entonces explicarlo. Cuando asumimos que conocemos un concepto y tratamos de explicarlo de memoria, les damos a los demás solo lo que tenemos en nuestro entendimiento limitado. Pero si acudimos a la fuente, les compartimos directamente de los kabbalistas. La conclusión más importante aquí es asegurarnos de que cada vez que vengamos a estudiar la sabiduría, dejemos de lado el conocimiento juvenil que tenemos y que lo abordemos como algo completamente nuevo. Con suerte seamos más inteligentes, tengamos más información y estemos en un lugar más elevado espiritualmente, y que podamos recibir más información de la sabiduría. Pero si no abordamos el material con una mirada fresca, ¡entonces estamos construyendo sobre carencia y eso no nos llevará a ningún lado!

La Introducción al Zóhar dice que, antes de orar, debemos conectarnos con Avraham, Yitsjak y Yaakov. ¿Por qué? Porque si nuestro trabajo comienza a partir de donde nos encontramos ahora, podemos lograr muy poco debido a que nuestra propia base espiritual y nuestro entendimiento siguen siendo muy pequeños. Si una persona ve su trabajo espiritual como propio, ¡le tomará millones de años llegar al nivel de Avraham, Yitsjak y Yaakov! Pero hay un regalo: podemos adherir nuestra conciencia a Avraham, Yitsjak y Yaakov. Si tomamos el trabajo de Avraham, Yitsjak y Yaakov, y trabajamos sobre su trabajo, entonces tenemos la capacidad de lograr mucho más a nivel espiritual.

Es importante comprender que nuestro propio entendimiento de la sabiduría es limitado. Cuanto más estudiamos y crecemos, más expandimos nuestra capacidad de recibir más y más de la sabiduría. Pero no podemos olvidar que nuestro conocimiento sigue siendo imperfecto. Es por ello que debemos dejar de lado lo que creemos que sabemos y abordar la sabiduría como si fuese completamente nueva para nosotros cada vez que estudiamos. Al hacer esto y al conectarnos con el trabajo de Avraham, Yitsjak y Yaakov, y los kabbalistas, construimos nuestro conocimiento sobre una base saludable y fuerte en vez de una de carencia. De este modo, tendremos la capacidad de revelar mucha más Luz de lo que podríamos revelar a partir de nuestro propio entendimiento limitado.

*Adaptado del curso de Michael Berg sobre Las Diez Emanaciones Luminosas, clase 35.

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