No hay nada gratis en este mundo (y eso es muy bueno)

En la porción del Zóhar de Terumá hay una historia singular que parece estar mal ubicada. Hasta la época del Patriarca Yaakov, cuando llegaba el momento en el que un individuo debía dejar este mundo, la persona simplemente se iba a dormir y nunca despertaba. Como sabemos, ese no es el caso en nuestra época, ¿qué fue lo que ocurrió que le permitió a la muerte golpear de tantas formas distintas?

En el párrafo 898 de la porción de Terumá está escrito:

“… Hemos aprendido que en los primeros días, antes de que Yaakov llegara, una persona estaba apaciblemente en su hogar, SIN ENFERMEDAD ALGUNA y cuando su tiempo DE MORIR llegaba moría sin enfermedad.

Cuando llegó Yaakov, pidió al Santísimo, bendito sea Él: Señor del Universo, si esto encuentra favor ante ti, deja que una persona se enferme por dos o tres días. Entonces debía estar reunido con su gente, DE MODO QUE LE FUERA POSIBLE hacer arreglos con su familia y arrepentirse de sus pecados. El Santísimo, Bendito sea Él, le dijo: ‘Muy bien, tú serás un ejemplo para el mundo’, SIGNIFICANDO: ESTO EMPEZARÁ CONTIGO”.

Después de Yaakov, el mundo ya no fue el mismo; él inició una corrección que nos permite cambiar incluso en el último momento de nuestra vida. Sin embargo, este no es el caso en nuestra época. ¿Qué ocurrió entre los días de Yaakov y el tiempo presente? En el siguiente párrafo de la misma porción del Zóhar aprendemos que:

“Después que (Yaakov) murió, no había persona EN EL MUNDO que enfermara y no muriese de esa enfermedad hasta que Jizkiyá llegó. ¿Qué está escrito acerca de él? “En esos días Jizkiyá enfermó de muerte…” (Yeshayá 38.1). […] Entonces Jizkiyá DIJO AL SANTÍSIMO, BENDITO SEA ÉL: Que te plazca que la gente sea sanada de sus enfermedades, y que agradezcan a Tu Nombre y te reconozcan, y regresen más tarde en completo arrepentimiento. Los habitantes del mundo serán merecedores a Tus ojos. El Santísimo, bendito sea Él, le dijo: ‘Me complace y tú serás una señal para el mundo’ PORQUE ESTO EMPEZARÁ CONTIGO. Y así fue lo que nunca fue antes”.

Mientras Rav Berg daba una clase de Zóhar en el año 1993, preguntó: “¿Qué tiene que ver esta historia con la porción de Terumá? ¿No encajaría mejor en la porción de Vayejí, donde leemos acerca de la muerte de Yaakov? ¿Cuál es la idea detrás de esto? ¿Qué nos intenta enseñar el Zóhar cuando dice que solía ser de una forma y después cambió?

En la Torá, en la porción de Terumá, está escrito: “Di a los hijos de Israel que TOMEN ofrenda para Mí. De todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomarán Mi ofrenda” (Éxodo 25:2). ¿La escritura no debería decir: que me DEN una ofrenda? ¿Por qué dice TOMEN una ofrenda?

En el párrafo 34 de Terumá, el Zóhar dice:

“Rabí Shimón abrió la discusión diciendo… “‘Que Me traigan’” SEÑALA que si uno desea encargarse de un precepto (una acción positiva) y aspirar al Santísimo, bendito sea Él, es necesario que la persona no se esfuerce en vano y con las manos vacías, sino más bien que haga esfuerzos como sea conveniente, y de acuerdo, a su fuerza”.

¿Realmente queremos hacer el esfuerzo? ¿No sería agradable obtener las cosas de forma gratuita? Hay muchas personas en el mundo que son muy exitosas por todos los medios terrenales y no necesariamente hacen esfuerzo alguno por conectarse con el Creador. Esas personas lo hacen libres de cualquier esfuerzo espiritual; quizá trabajan duro durante muchas horas, pero tuvieron éxito sin ningún esfuerzo espiritual. ¿Cuál es la fuerza que les permite tener el éxito de forma gratuita? ¿Acaso hay algo gratis en este mundo?

Por defecto, para cada acción que llevemos a cabo, tenemos un acompañante: nuestro Oponente, nuestro ego y la parte de nosotros que busca Recibir para Sí Mismo. Si no realizamos ningún esfuerzo espiritual para eliminarlo y hacer que la Fuerza de Luz del Creador sea nuestra compañera, el Oponente nos guiará en cada paso del camino. Sin embargo, ¡nada es gratis en este mundo! Cuando el Oponente es nuestro compañero, él nos permitirá tener éxito por 5, 10, 25 años pero, al final, nos quitará todo de algún modo u otro.

Ahora entendemos el propósito del acto de Yaakov. Sin esa corrección, viviríamos toda una encarnación sin alcanzar otro nivel de conciencia además de la idea de que “vine a este mundo a abrir un negocio y luego morir” o “vine a este mundo a formar una familia y luego morir”, sin siquiera reconocer que este no es un universo gratuito. Estaríamos ignorantes ante la existencia del Oponente y, por ende, ante cualquier cambio que debemos realizar. La enfermedad a la que se hace referencia en el pasaje del Zóhar está allí para darnos la impresión de que quizá no estamos en control. Sin la enfermedad, una persona nunca se daría cuenta de que no hay paseos gratuitos en este mundo. Esto era lo que Yaakov abogaba: Si quieres mi ofrenda, si me quieres a mí (la Luz) en tu vida, debes ganártelo. Tienes que “pagar” el precio completo y de todo corazón, con un enorme deseo por la Luz del Creador.

Esta porción es nuestro escudo protector; la lectura de la Torá esta semana fortalece nuestra capacidad para separarnos del Oponente.

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